Pedro Porro (Don Benito, 13-9-1999) es el quinto extremeño en jugar un Mundial. Sus ojos, su sonrisa, explican sin más lo que está viviendo. Lo hace después de una temporada durísima en el Tottenham, en la que la amenaza del descenso al campeón de la Europa League 2024-25 apenas desapareció con el final de la Premier. Y después de un recorrido en la selección que le ha enseñado la dura cara de las críticas. Pero hay un lema que, aunque no esté tatuado en su piel, lo lleva muy dentro: "Rendirse, nunca".
Pregunta. El seleccionador le comunicó que iba a ser titular ante Arabia Saudí después de una temporada especialmente complicada para usted. ¿Qué sintió en ese momento?
Respuesta. Sobre todo, felicidad y un orgullo inmenso. Formar parte de este equipo desde el primer día ya es un orgullo para mí, para mi familia y para toda la gente que me apoya. Fue un momento muy especial.
P. ¿Intuía que podía llegar esa oportunidad?
R. Siempre hay que estar preparado. Como lo estaba también en el primer partido. Nunca sabes cuándo puede llegar tu momento y lo importante es estar listo para aprovecharlo.
P. Debutar como titular en un Mundial, en un estadio como el de Atlanta, no es algo que ocurra todos los días. ¿Cómo vivió ese momento?
R. Con tranquilidad. Sé que mucha gente puede pensar que es difícil estar tranquilo en una situación así, pero soy una persona a la que le gusta estar concentrada en lo que tiene que hacer. Me preparo para escenarios como ese y trato de afrontarlos con naturalidad.
P. Le ha tocado medirse a algunos de los extremos más difíciles del panorama internacional. ¿Cree que a veces se ha sido injusto con usted?
R. La gente puede pensar lo que quiera y está en su derecho. Yo intento estar siempre concentrado, tanto cuando las cosas salen bien como cuando salen mal. A veces se olvida que los rivales también juegan y que enfrente hay futbolistas extraordinarios.
Por ejemplo, cuando debuté ante Kvaratskhelia todavía no estaba al nivel que tiene ahora, y hoy es uno de los mejores extremos del mundo. Lo mismo ocurre con Luis Díaz, al que me he enfrentado muchas veces en Portugal y en la Premier. Competir contra jugadores así te obliga a mejorar. Yo no me fijo demasiado en lo que se diga fuera; me centro en estar preparado cuando llega el momento.
P. Como el lema que lleva tatuado.
R. Exacto: "Ama la vida que tienes para poder vivir la vida que amas".
P. ¿Trabaja mucho el aspecto mental?
R. Sí. Me gusta analizar los partidos, ver qué hago bien y qué puedo mejorar, tanto en defensa como en ataque. También intento entender qué necesita el extremo al que me enfrento en cada situación. No puedo hacerlo siempre porque jugamos muchos partidos, pero dedico tiempo a ello porque sé que me ayuda a crecer y también a ayudar mejor a mis compañeros.
P. ¿Es muy autocrítico con su rendimiento?
R. Sí. Me gusta verme y analizarme. Hay acciones que no hago bien y les doy vueltas para entender cómo mejorarlas. También intento potenciar las cosas que hago bien. Todo eso me ayuda a crecer y a aportar más al equipo.
P. En un Mundial en el que se habla tanto del futuro, ¿tener resuelta su situación contractual le permite centrarse exclusivamente en el torneo?
R. Sin duda. Mi cabeza está puesta únicamente en la selección y en el Mundial. Antes de que empezara quería tener todo resuelto para no distraerme con otros asuntos. Creo que eso también ayuda a rendir mejor.
P. ¿Le da tranquilidad haber firmado por cinco temporadas más con el Tottenham?
R. Sí. Estoy muy feliz. Era un lugar donde estaba muy a gusto y ahora puedo centrarme exclusivamente en lo que toca.
P. Después de tantos años fuera, ¿qué conserva el Pedro Porro de hoy de aquel chico que salió de Vallecas para perseguir un sueño?
R. Queda mucho de aquel niño que se marchó de casa muy pequeño para perseguir su sueño. Sí que es verdad que ahora soy más maduro, pero me gusta recordar aquellos tiempos porque me ayudan a mantener los pies en el suelo.
P. ¿Sigue teniendo presentes aquellos años del piso compartido y los viajes en autobús?
R. Sí, muchísimas cosas. Sergio Benito, Alberto y muchas otras personas que me ayudaron a llegar hasta aquí. Les estoy muy agradecido.
P. ¿Sigue llamando a su madre tanto como entonces?
R. Sí, aunque ahora me llama ella más a mí. He pasado a segundo plano porque ahora quiere ver a mi hijo. Pero sí, seguimos hablando mucho.
P. Si vuelve la vista atrás, ¿qué le dejó Vallecas?
R. Sobre todo, intensidad. Esa pasión por el fútbol, esas ganas de llegar cada domingo al estadio para animar a su equipo. La garra que tiene Vallecas, tanto la afición como el club, me ayudó mucho. Yo era un chaval al que le encantaba el fútbol y vivir aquello me marcó.
P. ¿Encuentra algún paralelismo entre la Premier y el ambiente que se vive en Vallecas?
R. En su dimensión no, pero sí en la manera de vivir el fútbol. En Vallecas se siente muchísimo. Cualquier aficionado del Rayo puede decirlo. Lo que han conseguido en los últimos años, como llegar a una final europea, habla muy bien de ellos.
P. ¿Hasta qué punto forma parte el fútbol de su vida?
R. Muchísimo. Soy un fanático del fútbol y paso gran parte del día viendo partidos.
P. ¿Sigue viendo tanto fútbol como siempre?
R. Ahora algo menos por mis hijos, pero me sigue encantando ver fútbol.
P. ¿En casa le reprochan alguna vez tanta afición?
R. No, para nada. Lo que pasa es que ahora estoy más pendiente de los niños. El fútbol ha pasado un poco a segundo plano, aunque sigo viéndolo siempre que puedo.
P. Más allá de los resultados, ¿qué es lo que más está disfrutando de este Mundial?
R. Todo. Sobre todo el ambiente que tenemos entre nosotros y la familia que hemos formado. Son muchos días concentrados y el ambiente es espectacular.
P. Tras el tropiezo inicial, ¿hubo algún momento de preocupación dentro del vestuario?
R. No. Estábamos tranquilos porque confiábamos en el trabajo que veníamos haciendo. Llevámos tres años y 33 partidos invictos. A veces la pelota no quiere entrar, pero seguíamos convencidos de que estábamos haciendo las cosas bien. Contra Arabia, por ejemplo, creo que tiramos seis veces a puerta en los primeros minutos. Son situaciones que dependen de cada partido. Como equipo siempre hemos estado tranquilos.
P. ¿Qué partido espera ante Uruguay?
R. Un partido muy exigente. Sabemos que es una gran selección, un equipo intenso que no nos va a regalar nada.
P. ¿Va a pedir alguna camiseta?
R. ¡Más le vale a Bentacur que me la dé!
P. Una curiosidad. Eso de Michael Jackson y Michael Jordan que subió Borja. ¿Era real?
R. No. La gente se pensó que era real, pero era un meme de un niño con su padre que nosotros intentamos recrear. Muchos creyeron que era algo relacionado con el baloncesto. Fue un momento muy gracioso.
P. Antes hablaba de los análisis que hace de sus rivales. ¿Qué exige un jugador como Lamine Yamal a un lateral?
R. Lo principal es estar muy concentrado en lo que hace él. Puede aparecer por muchos sitios y generar muchas acciones distintas. Lo importante es estar atento al trabajo defensivo y adaptarse a lo que requiere cada situación. Hay detalles tácticos que tampoco voy a desvelar, pero me gusta analizar ese tipo de cosas porque me ayudan a mejorar.
P. Dani Carvajal ha sido una referencia durante muchos años. ¿Qué ha aprendido de él?
R. Es muy difícil copiar a Dani. Para mí es uno de los mejores laterales de la historia y un ídolo. Cuando llegamos aquí me envió un mensaje y se lo agradecí muchísimo. Es un capitán, un ejemplo para todos y una leyenda tanto del Real Madrid como de la selección. No puedo copiarle, pero sí aprender muchas cosas de él.
P. ¿Qué le decía en aquel mensaje?
R. Me deseaba muchísima suerte en mi primer Mundial. Siempre me ha ayudado. Cuando él regresó de una lesión era yo quien estaba jugando y desde el primer momento me apoyó. Solo tengo palabras de agradecimiento hacia él.
P. Cuando llega el momento de ponerse las botas y saltar al campo, ¿qué le pasa por la cabeza?
R. Pienso en todo. En los momentos difíciles, en todo lo que le ha costado llegar hasta ahí y en todo lo bueno que también le ha acompañado durante el camino, tanto en lo familiar como en lo futbolístico. Después intenta soltarse y hacer lo que mejor sabe.
P. En una trayectoria como la suya, ¿qué papel ha jugado la familia?
R. Fundamental. Es una de las partes más importantes de mi vida. Mi abuelo fue una figura muy importante para mí. También mis padres y mi abuela. Sin ellos nada de esto habría sido posible.
P. Es el quinto extremeño que disputa un Mundial. ¿Qué significa eso para usted?
R. Un orgullo enorme. Ayer envié un vídeo a toda la gente de Extremadura para darles las gracias porque siempre me he sentido muy arropado por ellos. También por toda España, por supuesto, pero especialmente por mi tierra.
P. Siempre se habla de la música en el vestuario de esta selección. ¿Qué se escucha ahí dentro?
R. Tenemos un ambiente espectacular. Sabemos cuándo toca música y cuándo toca concentración. Hay momentos para todo y la música ayuda mucho en el día a día.
P. Concretando un poco más, ¿qué suena en la lista de reproducción?
R. De todo. Cuando estamos con los fisios o por la noche escuchamos más Estopa o Dani Martín. Antes de entrenar o en el vestuario suele sonar más reguetón.
P. Si España gana el Mundial, ¿caerá algún tatuaje?
R. No lo sé, lo que queráis.
P. ¿Incluso la cara de Luis de la Fuente?
R. Sí, en algún sitio podríamos ponerla.
P. Luis de la Fuente ha marcado una parte importante de su carrera.
R. Muchísimo. No solo ahora, también desde la Sub-21. Llevo muchos años trabajando con él y siempre me ha dado mucha confianza. Recuerdo que cuando llegué era bastante más joven que muchos de los compañeros que había allí. Desde el principio apostó por mí y se lo agradeceré siempre.
P. Hay una frase que aparece con frecuencia en sus redes sociales: "Never give up".
R. Sí, nunca te rindas. Me identifica bastante porque en el fútbol muchas veces toca vivir así. Sobre todo el año pasado. Hay momentos en los que tienes que seguir trabajando cada día, mantener la rutina y buscar la manera de cambiar una dinámica negativa.
Fue un año duro, pero también creo que cuando sales de una situación así te conviertes en un jugador más fuerte. Estoy convencido de que tanto mis compañeros como el club y yo hemos salido reforzados de aquello.
P. Hubo quien pensó, y aquí hay uno, que el Tottenham bajaba.
R. Yo nunca lo vi así. Mi mentalidad era sacarlo adelante como fuera. Cada día iba a entrenar pensando en ayudar al club a salir de esa situación porque sentía que era mi responsabilidad.
Pensaba justo lo contrario. Por eso digo que lo que piense la gente es secundario. Al final, el que trabaja y convive con la situación es uno mismo. Siempre habrá quien piense bien o mal de usted. Yo prefiero quedarme con la gente que me quiere.





