Hace hoy exactamente dos meses escribía un artículo de opinión previo a la vuelta de la final del playoff ante el Málaga bajo el título “Pase lo que pase, Almería ya ha ganado”. Puede que, a posteriori, con la derrota en casa, el ascenso del Málaga y la continuidad del conjunto indálico en Segunda División, hubiera quien no entendiera aquella afirmación. Sin embargo, la primera jornada de la temporada 2026/27 ha dejado el mejor ejemplo para explicar por qué el Almería ya había ganado, independientemente de lo que sucediera sobre el terreno de juego.
Casi 16.000 personas, concretamente 15.805, se dieron cita el pasado lunes en el UD Almería Stadium para presenciar el estreno del nuevo proyecto de García Pimienta frente al Eldense. Y lo cierto es que el contexto no invitaba precisamente al optimismo. No era el partido más atractivo, teniendo en cuenta que el conjunto alicantino acababa de ascender desde Primera Federación. Tampoco ayudaba el horario: lunes a las 21:30. La segunda quincena de agosto es, además, el periodo en el que muchos aprovechan para disfrutar de sus vacaciones. Y, por si fuera poco, aún estaba muy presente el recuerdo del último encuentro disputado en ese mismo escenario, cuando el Almería dejó escapar el ascenso a Primera División.
Pese a todo, la respuesta de la afición fue extraordinaria. Para comprender la magnitud del cambio que ha experimentado el sentimiento rojiblanco conviene echar la vista atrás. En la primera jornada de la temporada 2022/23, el Almería regresaba a Primera División ocho años después y recibía nada menos que al Real Madrid, vigente campeón de Europa en aquel momento. Aquel día acudieron al Mediterráneo 14.386 espectadores para presenciar uno de esos partidos que cualquier aficionado al fútbol de la provincia desea vivir. Es decir, casi 1.500 personas menos que las que llenaron las gradas hace apenas dos días para un encuentro frente al Eldense. Un dato que, por sí solo, explica la evolución de la masa social de este club.
El UD Almería Stadium, sin ser un estadio histórico ni mucho menos, lideró además la clasificación de ocupación en la jornada inaugural de Segunda División con un espectacular 87,3 % de aforo. El Molinón, decano del fútbol español, reunió a más de 24.000 espectadores, pero su porcentaje de ocupación se quedó en el 83,3 %. También quedaron por detrás escenarios tan emblemáticos como el Carlos Tartiere (70,8 %), el Mirandilla (66,1 %), Son Moix (60,2 %) o el Estadio de Gran Canaria (55,8 %).
Y eso es precisamente lo más importante. Porque el verdadero crecimiento de un club no siempre se mide en ascensos, títulos o millones de euros en traspasos. También se refleja en la capacidad de generar pertenencia, crecimiento, ilusión e identidad. Hace apenas unos años, el Almería necesitaba la visita del Real Madrid para acercarse a esas cifras. Hoy, después de una dolorosa derrota en una final por el ascenso, con otro curso más en Segunda y ante un recién ascendido como el Eldense, reúne a más aficionados que nunca. Quizá aquel artículo de hace dos meses no iba tan desencaminado. Porque, efectivamente, pase lo que pase, el Almería ya había ganado.





