El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá ha dejado una imagen inesperada: camisetas de fútbol que se rompen con facilidad durante los partidos. Ha ocurrido con jugadores de Marruecos, Paraguay, Egipto y Austria, y todas tenían en común que estaban fabricadas por Puma. La marca alemana defiende que esta aparente fragilidad se debe a su tecnología Ultraweave, un material ultraligero diseñado para ofrecer mayor libertad de movimiento y mejorar la ventilación.
La clave está en que Puma prioriza la ligereza sobre la resistencia. Una camiseta pesa alrededor de 72 gramos, menos que muchos teléfonos móviles actuales. Esto se traduce en una ventaja competitiva para los jugadores, según la compañía. Sin embargo, en la práctica, esta ligereza se convierte en un problema cuando los jugadores sufren agarrones o forcejeos durante el juego, lo que puede hacer que la camiseta se rasgue.
El debate ha generado miles de comentarios en redes sociales, donde muchos aficionados cuestionan la calidad de las camisetas de Puma. La empresa ya vivió una crisis similar en la Eurocopa de Francia 2016, cuando varios futbolistas suizos rompieron sus camisetas durante un partido. En aquella ocasión, la empresa atribuyó el problema a un lote defectuoso de tejido, pero ahora mantiene que la ligereza extrema es una característica del producto y responde a la demanda de los propios futbolistas.
En realidad, las roturas solo afectan a las versiones Authentic de las camisetas, que son las que utilizan los futbolistas profesionales y que incorporan la tecnología Ultraweave. Las camisetas réplica que compran los aficionados emplean un tejido diferente y más resistente, por lo que no deberían experimentar los mismos problemas. El debate refleja la evolución del equipamiento deportivo, que ahora prioriza la ligereza y la comodidad sobre la resistencia.





