A menos de dos semanas para el cierre del mercado (31 de agosto), en el Real Madrid, consideran el mercado cerrado al 95%. Ese 5% restante es casi obligatorio mantenerlo abierto, ya que nunca pueden descartarse situaciones inesperadas, lo que podríamos llamar "accidentes". Y éstos aluden tanto a percances literales, como lesiones de importancia, como a posibles movimientos en la casilla de salida de la plantilla, que la prudencia aconseja no descartar hasta el pitido final de la actual ventana de transferencias.
La realidad es que en club están más que satisfechos de un mercado que, a causa de la celebración de las elecciones a la presidencia, empezó muy pronto, y acabó (en teoría) pronto también. Desde el anuncio del fichaje de Mourinho en plena campaña, las llegadas se fueron sucediendo sin culebrones, salvo en el caso de Yan Diomande, retrasado a causa de temas secundarios al meollo del asunto, el acuerdo entre Madrid y Leipzig por el extremo.
El 'caso Rodri' tampoco alteró la hoja de ruta del Madrid, al que se ha relacionado con alternativas como Zubimendi, algo que el club siempre ha negado. Pero es en el centro del campo donde podrían producirse novedades si la Premier vuelve a por Tchouaméni o Camavinga, a los que algunos clubes ingleses se han acercado a lo largo del verano. La salida de cualquiera de los dos entraría también en esa categoría de "accidentes" que el club maneja con prudencia antes de dar el mercado por cerrado al 100%.No parece sencillo, pero si algo tienen los clubes ingleses es dinero y, por tanto, capacidad de persuasión. También Fede Valverde recibió en su día propuestas, pero el uruguayo cerró la puerta a una posible salida desde el minuto uno.
La postura en el Madrid es transversal, compartida por el club y el entrenador, que este pasado martes, en una entrevista en El Chiringuito, optaba por la respuesta académica. "No digo que no habrá más fichajes porque el mercado está abierto, pero si me preguntas directamente si está cerrado para mí, sí. Está cerrado".
La realidad es que tanto Mou como el Madrid están más que satisfechos con el verano blanco. Han llegado seis jugadores más la recuperación de Endrick, en el que se mantiene intacta la fe, y además se ha renovado el grupo de profesionales alrededor del primer equipo. La primera consecuencia, como contamos en MARCA en días pasados, es una mejoría notable en el ambiente de trabajo diario. La segunda debe empezar a verse el próximo sábado en Cornellá. Seguramente, y hasta el 31 de agosto, sin movimientos en la plantilla. Salvo "accidente", claro.




