La situación de la selección de Irán en Estados Unidos se ha vuelto más compleja debido a la división entre su propia afición, residentes en su mayoría en EE.UU. Unos apoyan al 'Team Melli' como su representante en la Copa del Mundo, mientras que otros no lo reconocen como su propia selección debido a su asociación con el régimen islamista de Irán.
Ambos lados de la afición iraní coinciden en mostrar su descontento con el régimen islamista de Irán, lo que se traduce en una sonora pitada al himno nacional iraní antes de cada encuentro. Esto ha ocurrido en los dos partidos que Irán ha disputado en Los Ángeles, contra Nueva Zelanda y Bélgica, en el SoFi Stadium.
La pitada ha sido monumental, superando con creces el sonido ambiente y las esporádicas palmas que se escuchaban en las gradas. Sin embargo, una vez comienza el partido, la oposición a los símbolos iraníes parece olvidarse y ambos bandos acaban animando a su selección.
Esta división dentro de la afición iraní es un reflejo más de la complejidad que rodea al camino de Irán en el Mundial 2026. A pesar de la controversia, la selección iraní sigue adelante en el torneo, con el apoyo de sus seguidores, aunque con una carga política y social que no parece disminuir.





