A España le tocó sufrir más de lo previsto ante una Bélgica que engaña, de esas selecciones que parecen dormidas hasta que aparecen y te empatan un partido que creías encaminado.
De Ketelaere igualó el guion con un cabezazo que dejó helado a Unai Simón, y el partido empezó a oler a un final donde todo se puede torcer.
Pero España tiene su propio salvavidas, Merino, especialista en rescates, quien ayudó a su equipo a mantener el tipo en un partido complicado.





