Un Mundial es una cita de estrellas, de eso no hay duda. Los mejores jugadores del mundo se dan cita para defender los colores de la bandera de su país y pocos de los que triunfan durante el año se quedan fuera. Pero en una cita como esta no siempre aparecen las grandes figuras mundiales. Malas rachas, partidos en los que brilla otro jugador o simplemente bajones de nivel que les hacen parecer muy alejados de lo que muestran en sus clubes.
Sin embargo, este Mundial es el Mundial de las estrellas. Basta haber visto unos cuantos partidos para darse cuenta de que todos los jugadores top de cada selección han tirado del carro y han hecho goles. Es una barbaridad. De Messi a Salah, los líderes de las distintas selecciones han aparecido para decir "aquí estoy yo y me echo el equipo a la espalda con juego y goles". El ejemplo más destacado es el de Leo Messi, quien ha marcado cinco goles en dos partidos.
A su vera, aparecen otras dos estrellas que enseñan músculo en Estados Unidos. Mbappé y Haaland, líderes de Francia y Noruega, ya han marcado cuatro goles por cabeza en este inicio de Mundial. El gallo marcó dos contra Irak y dos contra Senegal. El Vikingo vio puerta frente Senegal e Irak por partida doble. Además, Vinicius marcó en la goleada a Haití y frente a Marruecos, mientras que Cristiano Ronaldo le hizo un doblete a Uzbekistán en la manita de los lusos a la selección asiática.
En el último escalón de los jugadores referencia que se han asomado al gol en este trepidante inicio mundialista aparecen nombres como Lamine Yamal, Salah, el faraón de Egipto que se estrenó ante Nueva Zelanda y Gyokeres, el sueco del Arsenal que marcó ante Túnez. El caso es que las grandes figuras del mundial, las que aparecen en dorado en los cromos, han llegado a la cita para quedarse. Están en racha y la pelea por convertirse en la que más brilla está servida.





