Tenía un partido difícil el Real Madrid porque Mestalla es un campo agridulce para sus intereses. Siempre le esperan con el cuchillo entre los dientes. Y eso es lo que pasó. El Valencia salió decidido a no hacer prisioneros, algo lógico por otra parte si se tiene en cuenta que aún no ha ganado en Mestalla esta temporada y, además, está en posiciones de descenso. Y como director de orquesta estaba Maffeo, muy propio en él ya durante su época en el Mallorca. Sus dimes y diretes con Vinícius siempre han sido muy comentados. Pero en esta ocasión no estaba el brasileño. Dado su carácter, tanto mejor. Y aún así se lio parda.
El Madrid, no obstante, no pasó peligro, eso sí, al menos en lo que al resultado se refiere. Hizo un gran partido. Lo encarriló Valverde (tras una falta de Maffeo, cómo no, a Mbappé al borde del del área) con un pepinazo de los suyos. Le felicitaron todos sus compañeros y hasta Tchouaméni le dio un abrazo cuando logró desasirse de los brazos de los demás. Poco después sentenció Arda Güler, qué partidazo el suyo (elemental, querido Watson), con un gol con su pierna derecha tras una buena jugada de Bellingham.
Se podía pensar que el Madrid iba a levantar el pie del acelerador en la segunda mitad, como ha hecho tantas y tantas veces, pero no fue así. Quizá porque no tiene partido la próxima semana. Sea como fuere, siguió a lo suyo. Mbappé acudió de nuevo a la llamada del gol, tras un centro espectacular de Arda Güler, su mejor socio en este equipo.
Y sí, en efecto, fue un gran partido del Madrid, que pudo hacer más goles. Parece claro que Mourinho ha dado con la tecla no sé si del juego, pero sí con la alineación. ¿Y qué hará en la próxima jornada, ya con Vínícius operativo? Hagan sus apuestas, madridistas.





