El Tana más sincero y autocrítico. El futbolista canario pasó por Agostini Podcast para hablar sobre una etapa de su vida que hoy recuerda desde el arrepentimiento, pero también desde el aprendizaje: "Si no me hubiese equivocado todo lo que me equivoqué, no sería la persona que soy ahora. Pero sí, hice muchas cosas mal", reconoció. También explicó que durante aquellos años llegó a sentirse completamente perdido: "No tenía paz. Me sentía mal, pero no le ponía nombre. No veía la luz. Después de cagarla, me podía pegar tres días encerrado. Anímicamente estaba fatal. No tenía ilusión por despertarme".
Su situación personal era insostenible: "Buscaba mujeres a la colección. Mentalmente era muy flojo. Necesitaba la validación de los demás. No me valoraba". Según su relato, sus problemas eran conocidos en el club y la situación acabó provocando su salida: "El presidente sabía mi situación. Me pusieron un detective y, aunque no encontraron nada, mancharon mi nombre", explicó. Tana asegura que terminó con su nombre perjudicado hasta el punto de quedarse sin oportunidades en Segunda División, pese a haber tenido "una buena oferta del Celta de Vigo" y el interés del Betis. Con perspectiva, lamenta la carrera que pudo haber tenido: "Mi techo hubiera sido mucho mayor. Seguramente, hubiera jugado muchos más años en la élite".
El alcohol fue el gran protagonista de aquella etapa: "El alcohol era el detonante y no lo controlaba. Todo me daba igual", confesó Tana, que sufrió varias recaídas. Una de ellas le hizo perderse su primer Día del Padre y supuso un punto de inflexión: "Ese día, algo cambió. Llevo dos años y medio sin beber alcohol... y he sido yo". Hoy, asegura haber encontrado una nueva estabilidad apoyada en su familia y en su fe: "Mi vida gira en torno a Dios y a mí familia, que es lo primero. Le busqué el sentido a mi vida gracias a Dios". Su historia es ahora la de alguien que mira de frente sus errores y trata de convertirlos en aprendizaje para construir una vida diferente.





