El Rayo Vallecano se enfrenta a un verano complicado en cuanto a su estadio se refiere. Después de los trabajos realizados el año pasado para cumplir con las directrices de la UEFA, ahora el club debe abordar un problema enquistado desde hace mucho tiempo: la seguridad del Estadio de Vallecas. El estadio ha sido considerado un lugar inseguro para los visitantes, lo que ha llevado a la Comunidad de Madrid a retirar la concesión al club.
El lunes, el Rayo recibió la comunicación oficial de la Comunidad de Madrid de que se le retiraba la concesión por no haber cumplido con su parte del acuerdo ni haber presentado la documentación requerida después de la auditoría técnica. Sin embargo, el club ha asumido sus errores y ha comenzado las labores de limpieza y cumplimiento con la reglamentación en cuestiones como las instalaciones eléctricas y los sistemas de protección contra incendios.
Con menos de 72 horas transcurridas, el club considera que cumplirá con los requisitos necesarios para recibir el visto bueno de LaLiga. El objetivo es claro: que el partido contra el Deportivo Alavés del próximo 20 de agosto pueda disputarse en Vallecas. Aun así, el Rayo también ha movido ficha ante la posibilidad de que la Comunidad de Madrid no cambie de opinión y ha mantenido contactos con diferentes clubes de Primera y Segunda para disponer de un estadio alternativo.
El Rayo ha hablado con el Atlético de Madrid, Leganés, Burgos, Albacete y Valladolid. La opción preferida tanto para el Rayo como para LaLiga es Butarque, pero el club no parece dispuesto a aceptar las condiciones propuestas por el Leganés. Ahora, con el partido ante el Alavés marcado en rojo y Vallecas como único deseo real para todas las partes, la afición del Rayo se mantiene en vilo ante una decisión que puede marcar no solo el arranque de la temporada, sino también el futuro inmediato de su estadio.




