El brazalete del Real Madrid nunca ha sido símbolo de comodidad. Fede Valverde, el elegido para lucirlo esta temporada, tiene un reto puramente deportivo por delante. Además de liderar al equipo, debe hacerse fuerte en una medular convertida en un rompecabezas.
El técnico Mourinho dispondrá de un doble pivote en el que se postulan tres candidatos claros para apenas dos puestos. Tras la no llegada de Rodri, el recién incorporado Bernardo Silva apunta como pieza indispensable para orquestar el juego. Esto deja a Valverde y Tchouaméni compitiendo por el último puesto en el once tipo.
La competencia entre Valverde y Tchouaméni tiene un morbo añadido, ya que ambos tuvieron un rifirrafe en la pasada temporada en Valdebebas. Aunque se dice que la herida está cerrada, el fútbol los obliga ahora a pelear por el mismo hueco. Son dos perfiles bien distintos, Valverde está hecho para devorar el campo abierto, mientras que Tchouaméni quizá encaje mejor en la idea de Mou.
De cara al arranque, el capitán Valverde parte con ventaja, ya que fue de los primeros en reincorporarse tras el Mundial y ha disputado todos los amistosos de la pretemporada. Tchouaméni, por el contrario, llegará sin rodaje, sin haber jugado un solo amistoso. El reto está servido, y es nada más y nada menos que convencer a Mourinho de quién merece ese puesto en el corazón del equipo.




