"Es un placer tener de entrenador a Zidane, una leyenda mundial", dice Koné. Zinedine ya está dejando huella en los jugadores de la selección de Francia. Es la primera concentración del técnico al frente de Les Bleus y los futbolistas están impresionados con su capacidad para dirigir al equipo y con su calidad, ese toque y control de balón que no ha perdido a pesar de haber colgado las botas mucho tiempo atrás.
"Lo que más me sorprendió fue su dominio técnico en los entrenamientos. No ha perdido nada de su técnica, y verlo en directo es aún mejor. Yo era pequeño cuando él estaba al final de su carrera y debió de ser increíble en su época. Personalmente, escucho todo lo que me dice. Él era centrocampista y sólo puedo aprender de él. Me da muchos consejos sobre posicionamiento, sobre el equilibrio del equipo, me asigna responsabilidades y tengo que cumplirlas", explicaba Koné en su comparecencia ante los medios.
Zinedine está cumpliendo su sueño. "Me dije que la única cosa que quería hacer después del Real Madrid era esto", reconocía el míster, que esperó pacientemente a que se terminara la 'era Deschamps' para tener su oportunidad. Zidane ha empezado con buen pie al frente de Les Bleus. Francia ha ganado los dos partidos en los que ha estado en el banquillo. Firma un pleno: seis puntos de seis posibles. La dos victorias han sido por la mínima. En el debut se impuso (0-1) a Turquía, el día que se lesionó Mbappé, que fue el autor del gol, y después derrotó a Bélgica, gracias a una acción espectacular de Olise.
El impacto del entrenador ha sido inmediato. "Nos dirige de una manera muy humana y sincera. Está muy cerca de los jugadores, hablando con nosotros en privado o delante del grupo. Es muy intuitivo. Nos da confianza y libertad, es genial, y estamos jugando nuestro juego natural. A nivel personal, ha sido sincero. Ha hablado con nosotros individualmente y a mí me ha dicho que juegue como suelo hacerlo, que toque con libertad", asegura Koné.
Zidane, por su parte, esté satisfecho con lo que está viendo en estos primeros encuentros al frente de Francia. "Al final del partido contra Bélgica, nos dijo que estaba muy orgulloso de nosotros. Nos dijo que, en su opinión, éramos muy buenos jugadores. Tenemos facilidad para adaptarnos a sus peticiones", termina Koné.




