El mundo descubrió a Erling Braut Haaland el 30 de mayo de 2019, cuando marcó nueve goles a Honduras en el Mundial Sub-20. Sin embargo, Erling ya había sido fichado por el Salzburgo en enero de ese año por ocho millones de euros. Jonas Antonio Halsnea, rival y amigo de Erling en sus primeros años en el fútbol noruego, recuerda haber visto su potencial real cuando le vio jugar contra el Brann con el Molde y marcó cuatro goles.
Erling creció en Bryne, una localidad de poco más de 13.000 habitantes en Noruega, donde todo el mundo se conoce. Era el hijo de Alf-Inge Haaland, ex internacional noruego con más de 150 partidos en la Premier League. Su carrera futbolística despegó de manera meteórica, rompiendo registros en las inferiores de Noruega y ascendiendo en el fútbol de clubes. De Bryne pasó al Molde y de ahí al Salzburgo, donde debutó en la Champions con un 'hat-trick' ante el Genk belga.
A pesar de su éxito, Erling sigue siendo el mismo de siempre. Necesita que la broma esté presente en su vida y disfrutar del momento. Su amigo Jonas coincide en que Erling sigue siendo quién siempre ha sido: vive el momento y disfruta del camino. Incluso su dieta incluye 6.000 calorías diarias, con kebabs, filetes enormes y miel cruda. Una anécdota post Mundial Sub20 recuerda Jonas: Erling y él fueron a un McDonald’s y disfrutaron de lo que llamaban 'guttastemning', simplemente dejándose llevar y escuchando música noruega en el coche mientras bromeaban.
Ahora, Erling se enfrenta al partido más importante de su vida: los cuartos de final de una Copa del Mundo. A pesar de la presión, Erling sigue siendo el mismo, con su mentalidad de disfrutar del momento y vivir el camino. Como declaró ante la prensa, intenta que los partidos sean como un entrenamiento. Con su talento y su actitud, Erling Haaland está listo para enfrentar cualquier desafío que se le presente.




