El Barcelona vive inmerso en el fichaje de un delantero desde el comienzo del verano. Que si Julián Álvarez, al que persiguen desde julio; Lautaro, Ayoze, Luis Suárez... Y, hasta el momento, no han cerrado nada, pero siguen con la búsqueda. Sin embargo, a tenor de lo visto en esta pretemporada, igual es más necesario el fichaje de un central, sobre todo después de la salida de Araujo. La realidad es que el Barcelona ha encajado goles en todos los partidos que ha disputado en esta pretemporada.
A nivel ofensivo han estado bien, salvo en el triangular de Udine, marcando goles con relativa facilidad. Los chavales vienen pisando fuerte y poniendo en duda el fichaje de un delantero. Abdelkarim ha sido el máximo goleador de la pretemporada, con cuatro goles, y Bisiwu ha marcado dos. Esto, unido a los de siempre, parece una garantía. Sin embargo, en la parte de atrás se están cometiendo demasiados errores. Flick tendrá que tomar una decisión.
Flick colocó a Jules Koundé como central. Sorprendente, porque lleva mucho tiempo sin jugar en esa posición. Sin embargo, parece una declaración de intenciones respecto a lo que le puede pasar esta temporada. Puede volver a su demarcación de origen por dos motivos. En primer lugar, porque su temporada anterior, como él mismo ha reconocido, no fue la mejor. Y, segundo, porque Eric demuestra cada día que está perfectamente capacitado para jugar en banda derecha.
Xavi Espart ha sido una de las mejores noticias de la pretemporada. Ha rendido a un gran nivel. Lo ha hecho como lateral y también como centrocampista. Ya lo hizo frente al Basilea y ahora también frente al Al Ahly. Y jugando en la medular no lo ha hecho nada mal: bien en defensa y con llegada a la portería rival. Le falló la puntería frente a los egipcios.
Y, además, capitán. Raphinha lució el brazalete por decisión expresa de Hansi Flick, pero el público ratificó la medida gritando en varios momentos del partido: «¡Raphinha, capitán!». El brasileño estuvo fino. Inició la jugada del primer gol con un pase excelente a Balde. Y en el segundo recuperó el balón, forzó el penalti y luego lo transformó. Ha vuelto en forma.
Había jugado una segunda parte muy buena. Gordon siempre estuvo incisivo e intentando desbordar por velocidad. Le habían anulado un gol por fuera de juego. A pocos minutos del final provocó un penalti que él mismo quiso lanzar. Era marcar en su debut. Pero el portero del Al Ahly le detuvo el disparo.





