El pasado 11 de junio de 2006, hace 23 años, Portugal abría el Mundial de Alemania con un 1-0 sobre Angola. Fue el debut de Cristiano Ronaldo en una Copa del Mundo. Ahora, 23 años después, el de Funchal puede estar ante su último partido. 'Ojalá que no sea así', bromeaba en la previa. Una situación que, en realidad, ya se le planteó en Toronto, antes de medirse a Croacia.
En este Mundial, desde antes incluso de su arranque, se ha hablado mucho sobre 'As Quinas'. Cristiano Ronaldo provoca un tsunami imposible de surfear (salvo para él) en cada ciudad que visita. Si antes del inicio del torneo se creó polémica en Portugal con aquel episodio en la playa (a tres días de debutar ante RD Congo), al mal debut le siguió el 'caso Joao Neves' o la explosión total de las redes sociales en torno a la 'crisis' (imaginaria) que rodeaba a una Portugal que se aislaba.
Cristiano, como admite, vive su Mundial más especial. El último. Una Copa del Mundo repleta de 'pasión'. Lo ha vivido en cada ciudad a la que se ha desplazado, con epicentro claro en Toronto. La localidad canadiense, con 300.000 portugueses en toda la región de Ontario, se convirtió en el lugar de peregrinaje del 'CristianoRonaldismo'.
Durante sus 23 años en la Selección (24 como futbolista profesional), la carrera de Cristiano Ronaldo ha estado marcada por el reconocimiento y los éxitos... pero también por el constante juicio al que ha sido sometido. Un escrutinio con el que, mediante el paso de los años, y más ahora saliendo del foco mediático del fútbol europeo, ha aprendido a lidiar. Ahora, todo pasa por el majestuoso AT&T Stadium de Dallas y superar a España.




