El Real Madrid suma siete victorias consecutivas, de las que cuatro han sido fuera de casa. Partidos casi todos ellos muy duros, definidos al final por un equipo que parece haber recuperado el gen competitivo que ha distinguido históricamente a los equipos del club blanco.
La última llegó en Atenas, una de las grandes sucursales de los 'infiernos' del deporte europeo, sea fútbol o baloncesto, principalmente. Grecia es, con Turquía, la cuna de las hinchadas más calientes del Viejo Continente. Cada visita a tierras helenas es un dolor de muelas para cualquier equipo europeo, que sabe que el principal obstáculo puede no estar en el terreno de juego.
En este sentido, el partido del miércoles en el AEK Stadium no fue una excepción en cuantro al ambiente, pero sí en relación al resultado. El Madrid sólo había ganado en una de sus ocho visitas a Grecia antes del triunfo, agónico, sellado en el minuto 91 gracias un implacable derechazo de Fede Valverde.
El Madrid se sobrepuso a un tremendo ambiente en contra, como hace casi dos semanas ocurrió en Barcelona. El Camp Nou tampoco es un estadio precisamente cómodo para el Madrid, enfrentado a los locales en una rivalidad que trasciende lo deportivo y que admite pocas comparaciones a nivel mundial. De nuevo el triunfo llegó en el último suspiro del partido, gracias a un gol de Mbappé a pase de Camavinga.
Este sábado, el Madrid visita otra 'caldera', otro de esos estadios en los que el ambiente pesa. Las gradas casi verticales de Mestalla volverán a poner a prueba el temple de los blancos pese a la baja de Vinicius, que inevitablemente restará algo de tensión a la presencia del Madrid en Valencia. Pero Mestalla no es un campo fácil para los blancos. En las últimas diez temporadas, pese a la pujanza del Madrid (sobre todo en la Champions) y la crisis de identidad del Valencia, el balance es equilibrado: cuatro victorias locales, cuatro visitantes y dos empates.
El factor Mestalla tratará de hacerse notar de nuevo este sábado ante el Madrid, que llega con la intención de prolongar su racha, fraguada sobre todo en los nervios de acero mostrado en las victorias como vistante ante Roma, Barça y AEK. Tres situaciones límite, ante hinchadas muy calientes, que el Madrid supo sortear.





