En pleno Mundial 2026, un vídeo ha vuelto viral en el que el delantero belga Romelu Lukaku cambia de idioma con naturalidad durante una entrevista, hablando francés, inglés, italiano y un español prácticamente perfecto. Esta habilidad ha dejado con la boca abierta a miles de aficionados y es una rareza dentro del fútbol de élite.
La UEFA ya destacó esta habilidad hace años, al distribuir entre los periodistas una relación con los idiomas que hablaba cada jugador antes de las entrevistas de la Champions League. Lukaku destacaba por encima del resto, dominando ocho lenguas: francés, neerlandés (flamenco), inglés, italiano, español, portugués, alemán y lingala, la lengua hablada por millones de personas en la República Democrática del Congo.
Lo llamativo no es solo la cantidad de idiomas, sino también el nivel. En redes sociales circulan entrevistas en español que podrían pasar perfectamente por las de un futbolista criado en LaLiga. Lukaku nunca ha escondido que aprender idiomas forma parte de su manera de entender el fútbol y ha aprendido nuevos idiomas para integrarse mejor en el grupo y entender los matices del vestuario.
Su capacidad para aprender idiomas rápidamente le ha permitido adaptarse a nuevos entornos y equipos, como cuando fichó por el Inter en 2019 y empezó a conceder entrevistas completas en italiano en solo unas semanas. En el fútbol moderno, hablar idiomas es mucho más que una curiosidad, ya que permite entender instrucciones, integrarse en un vestuario multicultural y comunicarse directamente con árbitros y rivales.





