La selección española regresa a Dallas, ciudad donde comenzó su andadura en el Mundial de 1994 con un empate a dos ante Corea del Sur. Es también la ciudad donde el 22 de noviembre de 1963, fue asesinado el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy. La muerte de JFK sigue rodeada de intrigas y misterios después de casi 63 años, siendo una de las figuras más estudiadas de la era moderna.
John F. Kennedy es recordado por su liderazgo político, la Guerra Fría y la carrera espacial, pero pocos saben que dejó un legado imborrable en el fútbol de Norteamérica. Apasionado del deporte, dio su visto bueno a la John F. Kennedy Cup, una competición única en la Costa Oeste que se trata del único galardón deportivo en todo el mundo que cuenta con su nombre oficial.
El torneo, creado en 1961 bajo el paraguas de su campaña nacional de acondicionamiento físico, estuvo originalmente dominado por el talento mexicano y por los canadienses del Vancouver Firefighters. En sus primeros años, el equipo de los bomberos canadienses fue dominante, logrando recuperarse a tiempo para derrotar a los Mexico Selects por 2-1 en la final de la Copa Kennedy.
Después de una época dorada en los sesenta, las ligas locales sufrieron crisis financieras y fusiones que forzaron la desaparición temporal del torneo en 1968. Sin embargo, la Copa JFK volvió a ver la luz en 1989 gracias a la reestructuración de la Pacific Coast Soccer League (PCSL), y desde entonces, el trofeo ha sido ganado por equipos históricos del fútbol base norteamericano.
Hoy en día, la mítica Copa JFK se encuentra en un nuevo periodo de letargo y no se disputa desde la última victoria de Portland en 2015. Sin embargo, con el fútbol viviendo un auténtico estallido de popularidad en la Costa Oeste y la aparición constante de nuevos clubes de cantera en la región, la tradición dicta que es solo cuestión de tiempo para que los aficionados y los equipos locales se unan para revitalizar el trofeo del presidente y hacer rodar el balón de nuevo.





