El partido entre Paraguay y Francia destacó por el arbitraje del colegiado Ilgiz Tantashev, quien permitió un total de 29 entradas y 13 faltas por parte de la selección paraguaya sin mostrar ninguna tarjeta amarilla.
El jugador más afectado por este arbitraje fue Kylian Mbappé, quien sufrió la mayoría de estas acciones, algunas de ellas consideradas antideportivas. Por otro lado, los franceses recibieron tres cartulinas amarillas a lo largo del partido, a pesar de realizar la mitad de entradas que los paraguayos.
Esta situación generó frustración entre los jugadores franceses, que veían cómo el juego beneficiaba a la selección paraguaya, la cual se acercaba peligrosamente a llevar el partido a la prórroga.



