El inicio del tradicional 'stage' del Atlético en Los Ángeles de San Rafael ha destacado la figura de Gabi, capitán de los años más exitosos de la era Simeone, quién ha vuelto a imprimir su jerarquía ahora como ayudante. Su regreso va más allá de recuperar a una de las caras que enganchan con la afición, y se evidencia en que fue el encargado de explicar las primeras tareas.
La reinvención del Cholismo no está reñida con la reafirmación de algunos de sus clásicos, y Gabi es uno de ellos. Junto a Hernán Bonvicini, que mantiene su protagonismo sobre el césped y su conexión con los jugadores, el cuerpo técnico del Atlético ha cambiado. Atrás quedan las pretemporadas en las que la voz y las palizas físicas del Profe Ortega copaban los primeros días de trabajo veraniego.
Gabi supone el soplo de aire fresco que en su día representó Tevenet, y su presencia se engrana con la moderna e integradora visión de la preparación física que Luis Piñedo lleva implantando. La conexión de Gabi con la plantilla es rápida, debido a que entiende a Simeone con una sola mirada, conoce las entrañas del club, domina el entorno y sigue desprendiendo la misma personalidad arrolladora que en sus tiempos de capitán.
Gabi ya da una impresión como si llevara toda la vida en su nueva función, y su palabra no ha tardado en calar. Su cercanía con los tiempos de jugador también le permite conectar con la plantilla, y ya empezó a ganárselos a algunos jugadores la semana pasada, cuando acudía al entrenamiento voluntario en el Cerro a las 7 de la mañana.




