Si antes de que comenzara el Mundial alguien hubiera dudado de la titularidad de Jérémy Doku en el combinado belga, lo habrían tomado por loco. Sin embargo, a día de hoy, su puesto en el once inicial peligra. El extremo del Manchester City no termina de mostrar el gran nivel al que nos tiene acostumbrados y, como consecuencia, sus minutos sobre el terreno de juego son cada vez menores.
Contra Irán no pudo disputar ningún minuto debido a una infección respiratoria que le impidió estar disponible. Poco después, se vio envuelto en una gran polémica tras abandonar temporalmente la concentración de los Red Devils para asistir al nacimiento de su hijo. Fue precisamente ahí donde comenzó su caída a los infiernos. En el siguiente partido ante Nueva Zelanda, donde disputó 56 minutos, se le vio apagado, desconectado del juego y sin esa chispa eléctrica que tanto lo caracteriza.
Y es que Doku no parece encontrar su ritmo. La gota que colmó el vaso llegó en los dieciseisavos de final, en el partido ante Senegal. El extremo volvió a mostrarse apático y por momentos desaparecido. Poco después de iniciar la segunda parte, volvió a ser sustituido, esta vez junto a Kevin De Bruyne, aunque ambas situaciones fueron totalmente opuestas.
Doku ya se entrena junto a sus compañeros con la mente puesta en el partido de octavos de final ante Estados Unidos. Aunque su sitio en el once inicial no está ni mucho menos asegurado, el vestuario sigue de su lado. De hecho, el propio capitán quiso mostrarle su apoyo en el encuentro anterior. Ahora le toca al propio Doku recuperar su nivel habitual para ganarse de nuevo la confianza de Rudi García y volver a disputar la mayor cantidad de minutos posible con la selección.




