La selección de Francia ya se encuentra en cuartos de final y se prepara para enfrentarse a Marruecos en el campo, mientras que la Federación trabaja en los despachos para intentar anular la tarjeta amarilla que recibió Michael Olise por un empujón a Galarza. La Federación tiene previsto recurrir a la FIFA, que ha establecido un precedente al dejar en suspenso la tarjeta roja a Folarin Balogun, lo que le permite jugar el partido de octavos de final contra Bélgica.
La argumentación de la Federación se basa en que, según las imágenes, Galarza simula una caída sin motivo cuando se enfrenta a Olise. Esta tarjeta amarilla condiciona al entrenador Didier Deschamps, ya que si Olise recibiera otra tarjeta amarilla en el partido contra Marruecos, no podría jugar en las semifinales en caso de que Francia avance.
Deschamps se acercó a Olise durante la sesión de entrenamiento de la tarde para charlar con él durante cinco minutos y calmarlo. El entrenador es consciente de que la situación es complicada de gestionar, especialmente después de que el partido se calentara en la segunda parte y terminara con una tangana en el medio del campo después del pitido final.
En el seno de la selección francesa hay un cierto malestar con el comportamiento de Paraguay. Algunos medios franceses han denunciado insultos desde el banquillo de Paraguay hacia la madre de Deschamps, recientemente fallecida, aunque el entrenador de Paraguay, Gustavo Alfaro, lo ha desmentido en rueda de prensa. Deschamps reveló que llamó a dos de sus jugadores más fuertes físicamente para que protegieran a Mbappé después del pitido final, para evitar cualquier incidente.




