El Sevilla se prepara para entrar en la última semana del mercado de fichajes con mucho trabajo todavía por delante. El seis de seis con el que ha arrancado LaLiga ha dado tranquilidad en lo deportivo y ha permitido detectar algunos brotes verdes en el proyecto, pero no cambia la hoja de ruta de una Dirección Deportiva que afronta unos últimos días frenéticos. Después de un verano marcado por los problemas económicos, los ajustes salariales y una larga operación salida, toca terminar de aligerar la plantilla y, sobre todo, reforzarla.
El club se ha visto obligado a apretarse muchísimo el cinturón. La delicada situación económica ha condicionado prácticamente cada movimiento y ha convertido la reducción del coste de la plantilla en una prioridad absoluta. El Sevilla ha dado ya 15 bajas durante el verano y en algunas operaciones incluso ha tenido que asumir parte de los salarios de los futbolistas que abandonaban Nervión para poder desbloquear sus salidas, atascadas desde hace mucho tiempo.
Pero el trabajo no está terminado. Rubén Vargas, Pedrosa y Cardoso son ahora algunos de los nombres que centran la atención. El lateral catalán y Cardoso figuran entre los descartes y el club busca una solución para ambos, mientras que el caso de Vargas tiene una dimensión diferente: su marcha podría convertirse en la llave que permita acelerar varias de las operaciones pendientes.
El Sevilla pretende ingresar alrededor de 15 millones de euros por Vargas, cuyo principal pretendiente es el Olympiacos de José Luis Mendilibar. Una venta en esas cantidades supondría un importante balón de oxígeno económico por la plusvalía generada y ampliaría significativamente el margen de maniobra para afrontar las incorporaciones que necesita la plantilla.
También está pendiente el futuro de Marcao. El central brasileño tiene propuestas sobre la mesa y medita qué hacer, aunque su posible salida abriría otro 'problema' deportivo en una posición que ya preocupa a Luis García Plaza. El entrenador ha señalado en varias ocasiones que dispone únicamente de tres centrales y considera escasos los efectivos para afrontar una temporada larga.
El otro futbolista con mercado es Agoumé. El centrocampista parecía contar con una propuesta procedente de Arabia Saudí que no ha terminado de concretarse, aunque a día de hoy tampoco parece que le seduzca la posibilidad de marcharse. Su situación es diferente a la de los descartes: tiene cartel y podría generar un ingreso relevante, pero su salida obligaría también a replantear la planificación deportiva.
Después de tantas salidas llega la segunda parte de los deberes: fichar. En el Sevilla esperan concretar al menos tres incorporaciones antes del cierre del mercado. Hay dos posiciones consideradas indispensables: un centrocampista y un delantero. Dos refuerzos que deben elevar el nivel de una plantilla que ha comenzado bien el campeonato, pero que sigue siendo corta en varias demarcaciones.
A ellos podría sumarse un extremo. Su llegada dependerá principalmente de lo que ocurra con Vargas. Si finalmente el internacional suizo abandona Nervión, el Sevilla tendría que acudir al mercado para buscar un sustituto y añadir una tercera incorporación a las dos consideradas prioritarias. Y todavía podría quedar espacio para alguna sorpresa...
La posición de central está bajo vigilancia y las reiteradas reclamaciones de García Plaza por contar únicamente con tres especialistas (además de Marcao, claro) hacen que no pueda descartarse un movimiento de última hora. Mucho más si el brasileño termina aceptando alguna de las propuestas que maneja.
El buen comienzo liguero ha permitido afrontar esta recta final desde una posición mucho más cómoda. Seis puntos de seis posibles son el mejor colchón para un equipo todavía en construcción. Los primeros partidos han dejado señales positivas, pero también han mostrado las carencias propias de una plantilla corta y pendiente de retoques importantes.
El Sevilla ha dedicado buena parte del verano a adelgazar una plantilla que económicamente no podía sostener. Quince bajas, acuerdos complejos y operaciones en las que incluso ha tenido que seguir pagando parte de los salarios para facilitar salidas. Ahora queda completar la transformación. Vender a Vargas, encontrar acomodo a los descartes y cerrar como mínimo un centrocampista y un delantero, con el extremo y el central pendientes de cómo se desarrollen las salidas.





