Parece exagerado plantear la segunda jornada de Liga como un ejercicio para templar los nervios de una afición. Pero el final del partido contra el Celta se convirtió en una nueva escalada de reproches de la grada del Valencia contra su entrenador, Carlos Corberán, y también contra los futbolistas. Mestalla esperó al pitido final para recuperar sensaciones y reacciones que recuerdan al hastío que se arrastra desde la temporada pasada. El Betis, además, es un rival Champions que arrancó el curso con victoria.
Con el ambiente enrarecido tras el empate frente al Celta, aunque con la convicción por parte del entrenador de que los cinco defensas pueden ser una buena opción para construir una base que no sea solo circunstancial. La baja de Justin de Haas permitirá que Diakhaby entre en el once titular y las dudas vienen por la escasa producción ofensiva que mostró el equipo hace tres días. Si el entrenador insiste en Danjuma, podría acompañarlo de Hugo Duro por probar una combinación diferente que pueda aumentar el número de ocasiones.
Los tres puntos logrados el pasado viernes en el estreno liguero ante la Real Sociedad, un rival directo, permiten al Betis llegar a Mestalla repleto de confianza y sumando refuerzos a su expedición: el irlandés Troy Parrott, última incorporación al plantel, viajó con el equipo y podría tener sus primeros minutos como verdiblanco. Pellegrini sigue sin poder contar por diferentes problemas físicos con Diego Conde, Ruibal, Lo Celso, Abde, Morante y Petit, al tiempo que espera un final de mercado que, independientemente de lo que ocurra con Dani Ceballos, un nombre más vinculado a los deseos del club que del propio técnico, le traiga un pivote defensivo con la figura del marroquí Amrabat como prioridad absoluta. Hasta entonces, intentará seguir su buena dinámica en sus visitas a Mestalla, donde suma cuatro triunfos y un empate en sus seis últimas visitas.





