La sinceridad de Rayan Cherki y Kylian Mbappé sorprendió tras la derrota de Francia en la semifinal del Mundial. 'Nos ganaron técnicamente, tácticamente y en los duelos. Desde el banquillo se veía', declaró Cherki. Mbappé coincidió en su análisis, reconociendo que 'no jugamos el partido que queríamos'. Estas palabras resumen la explicación de lo ocurrido en Dallas, donde España convirtió a la selección más goleadora del torneo en un equipo irreconocible.
Francia no cayó por una acción aislada ni por un error puntual, sino que fue superada desde el primer minuto por los hombres de Luis de la Fuente. Mbappé apenas encontró metros para correr, Dembélé nunca apareció entre líneas y Olise vivió su noche más discreta del campeonato. La mejor delantera del Mundial dejó de parecerlo, y eso es mérito de España.
La estadística publicada por Opta resume la dimensión del golpe: Francia terminó la semifinal con 0,30 goles esperados (xG), el peor registro de toda su historia en una Copa del Mundo desde que existen estos datos, hace 60 años. España alcanzó los 1,63 xG, y aunque esta diferencia solo explica una parte de lo ocurrido, es más revelador comprobar que ambos equipos realizaron un número parecido de disparos, pero la calidad estuvo del lado español.
Mbappé explicó después dónde se perdió el partido: 'Siempre estábamos tres contra dos en el centro del campo. Fabián y Rodri tuvieron demasiado tiempo para jugar'. Esta frase es la radiografía perfecta de la semifinal. Francia había construido todo su Mundial a partir de la velocidad de sus atacantes, pero nunca consiguió recuperar el balón donde quería, lo que obligaba a correr hacia atrás y a iniciar las recuperaciones demasiado lejos de la portería de Unai Simón.




