El Córdoba estrenó su casillero de puntos y victorias en Segunda en un buen partido en general ante el Girona. Una gran primera parte, con goles de Víctor Sánchez y Diego Bri, le puso en el camino de un triunfo que al final tuvo que sufrir, como suele pasarle, con la diana de Asprilla.
Pese a que el Girona salió mirando de cerca a Iker Álvarez e intentando acabar siempre jugada, como hizo Minsu en un tiro que atrapó el andorrano, el primero en dar fue el Córdoba. Eder García abrió a la izquierda, Diego Bri la puso con música y Víctor Sánchez, el delantero que ha creado el club para este curso, cabeceó picado dentro (marcó su primer gol en el fútbol profesional; la pasada temporada la comenzó en el Móstoles en 3ª RFEF). El sevillano estuvo cerca de cazar otro envío de un motivado Carracedo cerca del ecuador del primer acto. Diego Bri se encontró con Gazzaniga ante su flojo disparo en el 26 y, en general, el cuadro local desplegaba buen fútbol combinativo.
La pausa para los aguadores no cambió en exceso en panorama, pese a los destellos de calidad de Minsu. De hecho, en el minuto 36, llegó el segundo tanto cordobesista. Recuperó Eder García en la medular, la puso Carracedo desde la derecha, por una vez sin recrearse en la suerte, y Diego Bri, a trancas y barrancas, terminó por marcar a puerta vacía. Los blanquiverdes, muy firmes, siguieron jugando con mucha velocidad y precisión, lo que suele faltarles. El público le dedicó una fuerte ovación al intermedio.
Quique Álvarez colocó dos puntas claros de inicio en la segunda parte al introducir a Dawda por Izan, aunque quien rozó el gol fue Eder García con un tiro cruzado. Víctor Sánchez, con molestias, dejó su sitio a Diego Percan. El delantero rozó el tanto en acción personal en el 61, por antes de que el Girona buscara alternativas con Lass y Asprilla y Ania refrescara a los suyos con Damián Cáceres y Kevin Medina.
El Girona intentaba llegar con alguna acción esporádica o de estrategia, pero la defensa rival estaba firme. Ania metió centímetros con Juan Gutiérrez y Enol, mientras Quique Álvarez quemaba las balas con Stuani y Van de Beek. Buscaba un gol que encontró por medio de Asprilla en el 86 para ponerle picante a un duelo que acabó con rosario de amarillas y diez minutos de añadido. Pero el Córdoba también supo jugar al otro fútbol y sumó tres puntos de oro.





