Las espectaculares actuaciones de Mikel Oyarzabal con España en el Mundial, en el que suma cuatro goles, le sitúan junto a jugadores como Messi, Mbappé, Haaland, Kane, Cristiano, Vinicius o Dembélé. Esto ha llevado a temer que algún club pueda valorar pagar su cláusula o realizarle una oferta muy tentadora a nivel deportivo y económico, confiando en su corazón txuriurdin para que no la atienda y siga liderando un proyecto que se tambalearía mucho sin él.
Oyarzabal no ha estado tan valorado fuera de la afición de la Real como en la actualidad. Ha sido en los últimos tiempos y, sobre todo tras los dos dobletes que ha hecho en el Mundial, cuando ya casi todo el entorno de la selección se ha rendido a él como lo está desde hace mucho la grandísima mayoría de la afición txuriurdin.
El ser tan elogiado ahora a nivel nacional y mundial, como corresponde al verle en la clasificación de goleadores del Mundial, igualado con Vinicius y Dembélé, y por delante de Cristiano y Havertz, hace que el capitán txuriurdin esté en el escaparate más que nunca y no son pocos quienes temen que el teléfono de su padre pueda sonar para recibir algún ofrecimiento que muchos futbolistas aceptarían, pero que seguramente su hijo no.
Con contrato hasta 2028, la renovación de Oyarzabal es la gran pendiente de Jokin Aperribay, tras las de Barrenetxea, Jon Martín, Turrientes y compañía. El presidente tendrá que hacerle un último acuerdo que sea el mejor de su carrera, que se espera sea toda en casa, lo que le llevaría a ser el máximo goleador de la historia y uno de los que más veces defiendan la txuriurdin.





