El proyecto de Íñigo Pérez ya está en marcha y lo hace con Carlos Romero como gran refuerzo. Su regreso representa un modelo de éxito. Después de dos temporadas cedido en el Espanyol, el Villarreal recupera al canterano convertido en uno de los laterales izquierdos con mayor proyección del continente, integrante del Equipo de la Temporada de LaLiga 2025-26, futbolista diferencial —seis goles y tres asistencias— y objetivo de algunos de los clubes más poderosos de Europa.
Ha habido movimientos y llamadas, pero el Villarreal siempre ha leído la jugada por delante y ha interpretado una coreografía perfecta, trasladando un mensaje de fuerza en todas las direcciones: confianza absoluta para el jugador, respeto con el Espanyol y posición privilegiada hacia el mercado. Carlos Romero no está en venta. Su cláusula asciende a 45 millones de euros y el plan del club pasa por convertirle en uno de los referentes del proyecto.
Fernando Roig tenía cerrado el ‘fichaje’ de Carlos Romero desde enero. Su última renovación —anunciada en mayo, la segunda en dos años— está sellada desde hace muchos meses; se hizo pública al terminar LaLiga, pero está apalabrada desde hace un semestre, cuando Alfonso Pedraza notificó que cerraba ciclo y que su destino iba a ser Italia. La dirección deportiva también tenía el relevo en mente y trabajado con una antelación que no es tan habitual en el fútbol.
Romero ha sido sondeado por Chelsea, Bayer Leverkusen y Eintracht de Fráncfort. Todos han preguntado y todos se han encontrado la misma respuesta: tanto el jugador, como el Villarreal no se plantean hacer un traspaso o salir este verano. La única opción pasa por pagar la cláusula y plantear un escenario de oferta irrechazable. El Villarreal recupera a Romero revalorizado al máximo, como uno de los futbolistas cedidos que más valor han ganado esta temporada en toda Europa, con un aumento de valor de más de 23 millones según Transfermarkt.





