Brasil sigue siendo el mayor productor de fútbol del mundo, con más de 3.000 jugadores formados en el país jugando actualmente fuera de sus fronteras, según el último informe del CIES Football Observatory. Sin embargo, la selección brasileña atraviesa la sequía más larga de su historia, con 20 años sin ganar un Mundial y solo un título de la Copa América en los últimos 19 años.
La última vez que Brasil levantó la Copa del Mundo fue en Corea-Japón 2002, con Ronaldo Nazario como máximo goleador. Desde entonces, la Canarinha ha coleccionado decepción tras otra, incluyendo la eliminación en cuartos de 2010, la humillación histórica del 7-1 ante Alemania en su propia casa en 2014 y dos cuartos de final más fiasco en las dos siguientes ediciones.
El malestar no se limita al torneo más importante. En el ámbito continental, Brasil sigue siendo el tercer máximo ganador de la Copa América, pero su presente reciente tampoco brilla. Mientras tanto, Argentina ha construido en la última década uno de los procesos más sólidos del fútbol sudamericano, coronado con el Mundial de 2022 y varias Copas América.
Una fuente interna del deporte brasileño afirma que el problema es más profundo que un entrenador o una mala generación, y que Brasil ha dejado de formar futbolistas para seis posiciones fundamentales. 'Nos faltan un lateral derecho, un mediocentro defensivo, un lateral izquierdo, un interior, un delantero centro y un mediapunta', dice. Además, se critica que el país ha perdido su identidad y que el 'jogo bonito' de Pelé, Garrincha, Zico, Kaká o Ronaldinho ha ido dando paso a equipos más dependientes de individualidades sueltas.
El fallo, entonces, no es de materia prima, sino de ensamblaje. Brasil tiene material repartido en las mejores ligas del mundo, pero no logra convertir esa suma de individualidades en un proyecto de selección competitivo desde hace más de dos décadas. La media de edad del equipo en Estados Unidos es de 29,27 años, solo inferior a Irán, Panamá, Colombia, Qatar y Cabo Verde.





