Este periodo del año siempre fue el de los torneos de verano y el de la ilusión, en el que los nombres, los traspasos, las ventas, las compras y los intercambios alimentaban a los aficionados y a la prensa para animar la siguiente Liga.
De un tiempo a esta parte las cosas son solo parecidas. Los viejos y arraigados torneos de verano ya no son negocio. La puesta en escena de los equipos en sus distintas localidades prácticamente no tiene relevancia.





