Un solo tanto, madrugador y desde una posición inesperada, bastó para que la SD Ponferradina firmara una victoria de las que valen doble. Los bercianos superaron 1-0 a un Mérida AD que peleó hasta el final, en un partido que se enredó por las expulsiones y que obligó a los locales a defender su ventaja durante más de una hora en inferioridad numérica. Tres puntos con carácter que consolidan a la Deportiva en la zona media-alta del grupo.
PONFERRADINA (1): Álex Domínguez; Koke, Undabarrena, Jelbat (Aranda, 67’), Sergio Nieto (Aleix Roig, 78’); San Emeterio, Borja Valle; Calderón, Chibozo (Andújar, 46’), Arturo (Óscar Vacas, 67’); y Unai (Quicala, 63’).
MÉRIDA (0): Csenterics; Jay, Nacho, Fito (Sandoval, 66’), Hugo Sanz (Hallsson, 78’); Beneit, Gio Almeida; Areso (Koné, 46’), Guagua (Dibrani, 46’), Jota; y Sofiane.
GOLES: 1-0, min 11: Jelbat.
ÁRBITRO: Pedro Oreiro (Galicia). Tarjeta roja directa al delegado de campo de la Deportiva, José Antonio Blanco (91’) y a Gio (92’). Tarjeta amarilla para Areso (10’), Undabarrena (39’ y 45’), Mehdi Nafti (45’).
CAMPO: El Toralín. 4.886 espectadores. Antes del partido se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del histórico socio blanquiazul Fernando Fra.
El gol que lo decidió todo
Apenas se había cumplido el primer cuarto de hora cuando el partido encontró a su protagonista más improbable. En el minuto 11, el defensa Aymane Jelbat apareció para adelantar a la Ponferradina y marcar el único gol del encuentro. El central marroquí, que ese día lució el dorsal 4, transformó una jugada en el 1-0 que a la postre resultaría definitivo. La acción llegó justo después de la primera amonestación del choque, la amarilla vista por el visitante Javi Areso en el minuto 10, en un arranque eléctrico que dejó claro que ninguno de los dos equipos pensaba especular.
El giro del partido: la Ponferradina, con diez desde el descanso
La tarde se complicó para los locales antes de llegar al intermedio. Eneko Undabarrena, ya amonestado en el minuto 39, vio la segunda amarilla en el 45 y dejó a la Ponferradina con diez jugadores para toda la segunda mitad. El técnico local reaccionó de inmediato: en el 46 dio entrada a David Andújar por Ange Chibozo para reforzar la estructura defensiva y proteger la ventaja mínima.
El Mérida, consciente de su superioridad numérica, movió el banquillo también al descanso con un doble cambio —Benjamin Dibrani y Lacine Kone por Darwin Guagua y Javi Areso— buscando fresco y profundidad para dar la vuelta al marcador. La segunda parte se convirtió así en un ejercicio de resistencia para los bercianos, que fueron dosificando esfuerzos con los relevos de Quicala Bari, Óscar Vacas, José Luis Aranda y Aleix Roig, este último para dar aire a la defensa en el tramo final.
El desenlace terminó de equilibrar la contienda en el minuto 90, cuando el centrocampista portugués Gio Almeida vio la roja directa y dejó al Mérida también con diez. Con las fuerzas igualadas sobre el césped en los instantes finales, la Ponferradina supo administrar el resultado hasta el pitido final para sellar el 1-0.
La Ponferradina planteó el duelo con un 4-4-2 clásico, apoyada en la experiencia de nombres como Fede San Emeterio y Borja Valle en la medular y con Alex Domínguez bajo palos. Enfrente, el Mérida apostó por un 4-2-3-1 más ofensivo, con el guardameta húngaro Adrián Csenterics en la portería y Sofiane El Ftouhi como referencia de ataque.
La lectura del partido es la de un plan que salió redondo para los locales: golpear pronto y, tras quedarse en inferioridad, replegarse con orden. La expulsión de Undabarrena obligó a la Deportiva a renunciar a buena parte de sus intenciones ofensivas, pero el equipo compensó con disciplina y oficio lo que perdió en efectivos. El Mérida, pese a jugar más de 45 minutos con un hombre de más, no encontró la fórmula para batir a una defensa que se cerró con eficacia.
Lo que dice la clasificación
El resultado tiene lecturas muy distintas para uno y otro. La SD Ponferradina alcanza los 7 puntos y se sitúa novena en el Grupo 1, con un balance de 2 victorias, 1 empate y 1 derrota en las cuatro jornadas disputadas. Sus números defensivos hablan por sí solos: solo 2 goles encajados en todo el campeonato, la muestra de un equipo sólido atrás que hace de la portería a cero su gran seña de identidad. El problema, y el reto de cara al futuro, sigue estando en el otro área: apenas 3 goles a favor, cifra que evidencia la necesidad de generar más peligro para poder aspirar a la parte noble de la tabla.
En lo más alto manda la UD Logroñés con 10 puntos, seguida de un pelotón numeroso de equipos empatados a 7, entre ellos la propia Ponferradina, lo que confirma lo apretado que se presenta el grupo tras el primer mes de competición.
El Mérida, atascado en la zona baja
Para el Mérida AD, en cambio, la derrota agrava una situación incómoda. El conjunto emeritense se queda con 3 puntos y ocupa la decimoséptima posición, con solo 1 victoria y ya 3 derrotas en cuatro partidos. Con 4 goles a favor y 6 en contra, el balance refleja las dificultades de un equipo que necesita reaccionar pronto para no descolgarse. La expulsión de Gio Almeida en el tramo final tampoco ayuda pensando en el próximo compromiso. En la parte baja del grupo, el Mérida convive con nombres como Unionistas de Salamanca, Arenas Club o un Unión Deportiva Ourense que sigue sin puntuar.
Difícil buscar otro nombre que no sea el de Aymane Jelbat. El central marroquí no solo cumplió con su cometido defensivo, sino que se echó el equipo a la espalda con el único gol del encuentro, un tanto tempranero que condicionó por completo el guion. Cuando un defensa aparece para decidir el partido y su equipo termina defendiendo con uñas y dientes una ventaja mínima, ese gol adquiere un valor incalculable.
La Ponferradina se llevó tres puntos trabajados con sudor, aprovechando un arranque fulgurante y sobreviviendo a más de una hora en inferioridad numérica. Con la defensa menos goleada del grupo como aval, los de El Bierzo demuestran que tienen los cimientos para pelear arriba; ahora les toca afinar la pólvora. El Mérida, mientras tanto, deberá levantarse rápido: la temporada es larga, pero la zona baja empieza a apretar.





