La Revolución francesa fue, con total seguridad, el acontecimiento más trascendente en el desarrollo del país galo que conocemos a día de hoy. De aquel episodio histórico que comenzó con la toma de la Bastilla en 1789 y culminó en el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte 10 años después han pasado ya más de 20 siglos. Anoche, sin embargo, el Stade de France fue testigo de otra pequeña revolución proclamada por Zinédine Zidane.
A pesar del último empate contra Italia en su puesta de largo en Saint-Denis como nuevo seleccionador francés, 'Zizou' se permitió el lujo de renovar el once que enfrentó a Bélgica por completo. "Tengo la confianza de todos mis jugadores", decía. De hecho, con los debuts de Restes y Yoro, todos los jugadores que citó para esta ventana de selecciones han tenido minutos... con Butez como única excepción.
Incapaces de responder al gol convertido por Lukebakio que mandó a Bélgica con ventaja al descanso, Zidane reaccionó justo cuando se cumplió la hora de encuentro dando entrada de una tacada a Da Cunha, Cherki y Olise con el objetivo de sumar criterio, desborde e imaginación para darle la vuelta al partido. No mucho tiempo después, también saltó al campo un Désiré Doué que terminó de aportar el punto de 'chispa' necesario para que Francia entrase en ebullición.
El partido, a partir de entonces, cambió por completo: Doué empató a pase de Da Cunha; Olise asistió a Cherki para darle la vuelta al marcador; y el extremo del Bayern selló el triunfo con un doblete en los minutos finales. Ambos, servidos por el propio Doué. Es decir, los cuatro jugadores que salieron desde el banquillo tuvieron implicación en los cuatro goles de Francia.
"Es una noche de fútbol y es lo que nos gusta. Hubo dificultades en la primera parte, pero forma parte del juego", explicaba Zidane después del partido. "Está bien corregir el tiro, que es lo que hicimos. Logramos hacer una segunda parte extraordinaria, pero incluyo a todo el mundo. No hicimos una primera parte mala, pero nos faltaron muchas cosas. Sobre todo, en los últimos metros".
El Stade de France enloqueció durante la última media hora de encuentro después de que, por primera vez desde mayo de 2012, 'les bleus' remontasen un partido que iban perdiendo a menos de un cuarto de hora para el final. Según OPTA, además, es la primera vez en su historia que ganan un partido por tres goles de diferencia cuando entraron perdiendo en la última media hora.
Zidane expuso que "hay que mejorar la verticalidad, la velocidad en los últimos 20-30 metros y la ocupación del área". OPTA, aun así, también refleja que es la primera vez en los últimos 20 años que Francia toca 76 balones en área rival. La gran mayoría, concentrados a partir del tramo en el que Da Cunha, Cherki, Olise y Doué saltan al campo.
El ritmo y la velocidad en las combinaciones subió varias marchas desde entonces. De hecho, ocho de los 13 disparos de los galos durante la segunda parte se produjeron una vez cumplida la hora de encuentro. "Sabíamos que con los cambios podíamos cambiar la dinámica porque son jugadores de gran calidad. Todos los jugadores que entraron participaron en algún gol. Eso quiere decir que la elección fue buena".
La mano de Zidane impidió que el Stade de France presenciase su primera derrota desde junio de 2022 y cerró su primer cameo como seleccionador de Francia con tres victorias, invicto y líder de su grupo en Nations League con 10 puntos de 12 posibles. Iguala así a Jacques Santini como el seleccionador galo con mejor arranque desde el cambio de siglo. "Cierran nuestros 15 días de concentración con una nota muy positiva. Es alentador y soy muy optimista de cara al futuro". Ya tiene su primera gran noche.




