La selección española se encuentra a un paso de lograr su segundo título mundial, y su capitán, Rodri Hernández, lidera el equipo con la frase 'Yo he venido aquí a ganar el Mundial'. Tras un inicio dubitativo, Rodri ha demostrado ser un líder en el campo y fuera de él, y su evolución ha sido paralela a la del equipo.
A pesar de la euforia y el éxtasis, el vestuario mantiene la calma y la serenidad. Los jugadores, como Mikel Oyarzabal, afirman que se sienten igual de tranquilos que al principio del torneo, y que no hay celebraciones efusivas ni grandes fiestas. El objetivo es claro: parar, recuperar y estar listo para el siguiente reto.
La frase de Rodri ha llegado a los dirigentes de la Federación, pero también mantienen la calma y la perspectiva. 'Queda lo más difícil', decían tras eliminar a Francia. Los jugadores, como Pau Cubarsí, Unai, Laporte, Oyarzabal y Rodrigo, muestran humildad y frialdad, y dan la impresión de que ganar forma parte de la rutina.
Con un último paso por delante, el vestuario se conjura para el partido de sus vidas. 'Vamos todos en una misma dirección. Se trata de poner todo lo que uno puede dar al servicio del equipo', explicaba Mikel Oyarzabal. El objetivo de todos es darle la razón a Rodri y lograr el título mundial.




