"Jugamos solos", lamentan en el vestuario del Real Madrid Castilla, que en su primer partido en casa ante el Juventud Torremolinos jugaron ante 920 espectadores en la grada del Di Stéfano. Este domingo ante el Alcorcón, el filial blanco, con muchos de los campeones del mundo en sus filas, volverá a esa realidad. No es noticia la baja asistencia para ver al Castilla, que colecciona entradas por debajo de los mil espectadores, pero lo vivido en el Bernabéu el pasado sábado con los 52.117 espectadores que asistieron a la Intercontinental ha avivado la polémica de que se juegue en el Di Stéfano a 'puerta cerrada'.
Polémica porque el club tiene limitada a los socios la posibilidad de asistencia al estadio donde juegan Castilla, Real Madrid femenino y Juvenil A en la Youth League. El público general no tiene acceso a entradas para acudir al Di Stéfano, salvo las pocas que el Madrid facilita a los equipos rivales para que acudan sus aficionados. El resultado, asistencias muy bajas que chocan con los muchos equipos en Primera Federación que se van por encima de los cinco mil espectadores en sus estadios. Mientras, el Di Stéfano sigue con las gradas casi vacías un partido tras otro. Y no es por falta de interés, porque los 52.117 espectadores que acudieron al Bernabéu a ver al 'Madrid sub 20' en la Intercontinental es una demostración de que expectación hay por el Castilla o el Juvenil en la Youth League. Lo que no existe es posibilidad de verlos si no se es socio.
Se manejan varias teorías sobre la causa por la que el Madrid tiene cerrado el Di Stéfano para todo aquel que no sea socio, siendo el motivo de la seguridad para evitar que accedan los Ultras Sur el que más fuerza ha tenido siempre. El caso es que muchos aficionados del Madrid han mostrado su malestar por esta política y también los propios jugadores, que consideran que juegan en desventaja con el resto de equipos. El Castilla juega sus partidos a domicilio en ambientes especialmente hostiles y luego en casa el rival no se siente intimidado en absoluto. Incluso, en ocasiones se escucha más a la afición rival. "En el Di Stéfano los rivales juegan tan tranquilos", se quejan en Valdebebas.
La pasada temporada hubo un intento por parte de Arbeloa de modificar esta situación y abrir las puertas del Di Stéfano a todo aquel aficionado que quisiera asistir. El técnico lo llegó a considerar un factor importante para que el equipo cumpliese los objetivos marcados. Pero la idea no salió adelante y el club se mantuvo firme en su decisión. Ni tan siquiera en partidos o momentos determinados se ha planteado una tregua.
Porque lo que se ha echado de menos en Valdebebas son más iniciativas como las de la Intercontinental. Algo que no se ha hecho con el Castilla o en la Youth League (cuando no se coincide con el primer equipo, claro está) ni en el Di Stéfano ni tampoco en el Bernabéu, que sería otra opción para el primer filial blanco de manera puntual. Como ahora, en el que el parón de tres semanas podría permitir abordar la posibilidad de repetir algo parecido a lo de la Intercontinental y abrir el estadio al primer filial, que tiene un partido en casa especialmente atractivo en este periodo: el derbi ante el Atlético Madrileño de Fernando Torres. Una ocasión de oro para que la afición vuelva a arropar a sus canteranos y para que el Bernabéu vuelva a vivir otro día histórico de asistencia como en la Intercontinental.





