Han pasado 24 años desde que Brasil levantó la Copa del Mundo en Yokohama, y Kaká sigue recordando con precisión el momento en que sus manos tocaron el trofeo más deseado del fútbol. 'Levantar la Copa fue el momento más emocionante de mi vida', recuerda en un evento organizado por Adidas. Aquella imagen es el final de un viaje que había comenzado muchos años antes, cuando era un niño que celebró el título de Brasil en 1994, un adolescente que sufrió la derrota de 1998 y un joven de apenas 20 años que terminó formando parte de una selección irrepetible.
Kaká apenas jugó durante aquel Mundial, pero nunca lo vivió como una oportunidad perdida. Todo lo contrario, aquel verano cambió para siempre su forma de entender el fútbol. 'Fue una bendición. Cambió mi vida y mi carrera. Pasé 52 días conviviendo con los mejores jugadores del mundo y aprendiendo de ellos'. Un torneo que le hizo madurar, y por eso ahora lo explica todo tan bien. Los días previos a un partido son un ejercicio constante de control emocional, donde la ilusión convive con el miedo, la confianza con la ansiedad y la euforia con la presión.
Cuando analiza el duelo entre España y Argentina, Kaká encuentra dos caminos muy diferentes hacia la final. 'España llega con mucha autoridad. Mucha gente no la veía tan favorita al principio, pero ha construido un camino espectacular y eliminó a Francia jugando realmente muy bien'. En Argentina destaca la fuerza para no rendirse nunca, algo que les ha permitido superar a equipos como Cabo Verde, Egipto e Inglaterra.
Kaká se detiene especialmente en el caso de Lamine Yamal, un jugador de 19 años que puede ser campeón del mundo el lunes. 'Eso puede cambiar completamente su vida profesional y también su vida personal'. Él sabe perfectamente de qué habla, ya que su propia experiencia en el Mundial de 2002 marcó el inicio de una carrera que terminaría llevándole al Balón de Oro, al Milan y al Real Madrid. También destaca la motivación de Leo Messi, quien a pesar de haber conquistado todo, sigue encontrando motivos para competir a los 39 años.





