El Villarreal afronta este martes una de las citas que esta temporada estaba marcada en rojo en su calendario particular. La visita del PSG, actual campeón de Europa, a La Cerámica siempre debería ser motivo de fiesta para una hinchada como la azulejera. Pero el contexto en este momento es otro bien diferente y no invita a excesivas alegrías.
La reciente derrota liguera ante el Espanyol ha hecho mucho daño en Vila-real. Y ya no tanto por los puntos perdidos como por la sensación de volver a la casilla de salida para un equipo comenzaba a mostrar claros síntomas de recuperación en las últimas jornadas. Las dudas que parecían disiparse han surgido de nuevo y con más virulencia si cabe. Los nubarrones vuelven a revolotear sobre La Cerámica, escenario en el que el Villarreal está dando su peor imagen esta temporada. Y sucede justo cuando llega el peor invitado posible en el peor momento de la temporada.
Con bajas de futbolistas de peso y experiencia, caso de Juan Foyth y Gerard Moreno, cualquier opción amarilla pasa por transformación radical en tiempo récord para ofrecer la mejor versión de la temporada. Esa que por momentos dio ante rivales como Dortmund, Nápoles o Liverpool, pero aumentado su cadencia y continuidad. Los 40 minutos buenos en Anfield pueden invitar a la esperanza como las buenas sensaciones en Alemania. Pero a todas luces son insuficientes para competir ante el mejor equipo de la competición si no se dan durante casi todo el partido, con la dificultad innegable que ello entraña. Nadie dijo que medirse a este PSG fuera fácil.
Siempre quedarán los optimistas que vean en la de esta noche la oportunidad perfecta para disipar los nubarrones con un triunfo de prestigio ante el gran favorito al título.
Hasta la fecha se ha visto un Villarreal de dos caras diferentes. La del equipo incapaz cuando en casa ha tenido que llevar el peso de los encuentros (tan sólo 4 puntos de 15 en Liga) y el equipo compacto y competitivo que, más allá de resultados, ha dado la cara en escenarios como Anfield, Dortmund, Bernabéu o Metropolitano.
Todo hace indicar que, dado el contexto actual y el tipo de rival, ante los de Luis Enrique la intención sea la de apostar por el Villarreal de visita en grandes escenarios, aunque lo haga como local. El regreso de Saliba refuerza la posibilidad del trivote, toda vez que se busque la velocidad en ataque buscando la sorpresa ante la posibilidad de tener mayores espacios.
Tras un inicio dubitativo de temporada, el PSG ya recuerda al que ha dominado la Champions con puño de hierro. Los dos empates y la derrota con la que comenzaron la temporada en la Ligue 1, al margen de la derrota en la Supercopa francesa ante el Lens, han dado paso a una racha de nueve victorias consecutivas en la que los parisinos han descargado su furia con 30 goles anotados y contundentes victorias en Champions ante el Slovan (6-1), City (2-4) y Barcelona (4-2).
Las ausencias de Marquinhos, Kvaratskhelia y Dembelé no han hecho más que demostrar la profundidad de plantilla de un equipo que ha encontrado en Akliouche y Mika Godts recambios de garantías.





