Hamza Abdelkarim era un desconocido para buena parte de los aficionados hasta hace un mes. El delantero egipcio, que la pasada temporada militó en el Juvenil A del Barcelona, no contaba con demasiada experiencia en la élite, pero eso no impidió que el seleccionador de Egipto confiara plenamente en él para el Mundial. Además, el azulgrana tuvo protagonismo durante gran parte del torneo.
El atacante, considerado en su país como uno de los grandes talentos e incluso señalado por muchos como el posible heredero de Mohamed Salah, participó en cuatro de los cinco encuentros de Egipto. Debutó con alrededor de un cuarto de hora en la victoria por 1-3 contra Nueva Zelanda y volvió a tener minutos en el empate contra Bélgica.
Su crecimiento durante los últimos meses ha sido meteórico. Hamza Abdelkarim aterrizó en el Barcelona el pasado mes de enero en calidad de cedido por el Al Ahly para reforzar al Juvenil A. Sin embargo, diversos problemas burocráticos retrasaron su debut oficial hasta marzo. A pesar de ello, su rendimiento convenció rápidamente a los responsables deportivos del club azulgrana, que el pasado 23 de junio ejecutaron la opción de compra fijada en 1,5 millones de euros, asegurándose así la continuidad de una de las mayores promesas del fútbol egipcio.
Todo apunta a que ahora Hamza se incorporará a la pretemporada del primer equipo, aunque todavía está por decidir si lo hará desde el inicio de los entrenamientos o si dispondrá de unos días de descanso tras el exigente verano con su selección. El siguiente desafío de Hamza Abdelkarim será, precisamente, convencer al preparador alemán de que puede hacerse con un hueco en la dinámica del primer equipo.




