Aunque el fichaje de Nico Gonzalez era el siguiente objetivo en la hoja de ruta del Atlético, el presupuesto disponible se ha agotado después de las operaciones de Grimaldo, Hjulmand y Kang-in Lee. Por lo tanto, el club debe hacer caja antes de seguir construyendo su proyecto veraniego. La inversión de Apollo no superará la de años anteriores, por lo que la prioridad es conseguir ventas que permitan lanzarse a por más fichajes.
El Atlético ha gastado 90 millones fijos en fichajes, incluyendo 15 kilos al Bayer Leverkusen, 40 al Sporting de Portugal y 35 al PSG. Ahora, el director de fútbol debe hacer encaje de bolillos para vender jugadores y generar ingresos que le permitan seguir reforzándose con garantías. Los objetivos se centran en Almada y Ruggeri, por los que el club espera ingresar 20 millones y tiene mercado en el Calcio, respectivamente.
Otras opciones para generar ingresos incluyen la venta de Sorloth, aunque el noruego tiene unas pretensiones altas, y el ahorro de fichas como Giménez o Lemar. Las salidas de jóvenes deseables en Primera como Carlos Martín, Julio Díaz o Arnau Ortiz también podrían generar plusvalías. Hasta que no haya liquidez en las arcas del Metropolitano, el plan de Mateu no tomará forma.
El traspaso de Almada podría ayudar a aproximarse a los 25 millones que la Juventus exige para hablar por Nico Gonzalez, pero el propósito de que Giménez deje el Atlético obligaría a la adquisición de un central. Si Sorloth sale, Mateu también debería buscar un delantero, financiado con los ingresos que deje el noruego, siempre que Julián Alvarez no entre en la ecuación.




