La oferta oficial del Swansea al Valencia por André Almeida reabre uno de los asuntos que condicionan la planificación deportiva y económica del club este verano. La situación de Almeida es especialmente significativa, ya que en septiembre de 2025, el Valencia anunció la renovación del centrocampista portugués hasta junio de 2029, un año más de lo que tenía firmado, con una mejora de sus condiciones salariales.
Menos de un año después, el escenario es radicalmente distinto: el Valencia escucha ofertas por un jugador sin un sitio claro en el equipo y que la temporada pasada apenas superó los 1.000 minutos en Liga. Almeida no es un descarte cualquiera porque ni está amortizado económicamente, ni da la sensación de que rinda al máximo deportivamente.
El portugués llegó en el verano de 2022 procedente del Vitória de Guimarães por unos ocho millones de euros, una cifra elevada para los parámetros del Valencia de los últimos años. Además, al haber renovado recientemente hasta 2029, sigue siendo un jugador al que se le considera con opciones de generar ingresos mediante un traspaso.
La dificultad para el Valencia es que no se trata únicamente de encontrar un comprador, también debe coincidir la voluntad del futbolista. Según la información, de primeras Almeida no ve con buenos ojos un traslado a la Championship.





