El Valencia empezó la temporada perdiendo partidos, sin un plan de juego y sin alma. La goleada ante el Barcelona no solo es un síntoma más de la mediocridad en la que se ha instalado el equipo sino la confirmación de la vulgaridad que guía su proyecto deportivo desde hace varios años. Los cánticos dirigidos a Carlos Corberán, la directiva, Peter Lim y el propio Kiat Lim no son fruto de una tarde de calentón sino la consecuencia de años de desgas
El Valencia se acostumbra a la mediocridad





