El primer examen serio de Alemania estuvo cerca de ser un suspenso. Pero Nagelsmann recurrió a Undav, un jugador que en el primer partido, siendo también suplente, ya había marcado un gol y repartido dos asistencias. Saltó en el 60' el del Stuttgart y, a los ocho minutos, igualó un encuentro en el que se había adelantado Costa de Marfil. En el descuento remató la faena con el tanto del triunfo.
Final feliz para los germanos y triste, muy triste, para los africanos, que no merecieron la derrota. Los de Faé fueron un gran equipo, sólido, con recursos en todas sus líneas. Tuvieron a Alemania contra las cuerdas y pueden llegar lejos si mantienen el nivel.
Pero Alemania es Alemania. Nunca se le puede dar por muerta. Y eso que había dado motivos para ello en los últimos ocho años, con dos eliminaciones mundiales en primera fase, sin llegar ni a semifinales en las Eurocopas y ni a las Final Fours de las Nations League. Sin embargo, la 'Mannschaft' tiene recursos. Como Undav. Y como Amiri, otro de los que salió con el marcador en contra y que dio otro aire a Alemania, además de asistir en el empate.
El partido estuvo muy disputado, con ocasiones para ambos equipos. Al final, Undav encontró la manera de darle la victoria a Alemania en el minuto 94', encontrando un gran pase filtrado de Nmecha para, con un rápido giro de espaldas, batir a Fofana. Victoria y pase a dieciseisavos. Alemania aprobó el examen y vuelve a unos cruces 12 años después.





