Ecuador se cuela en dieciseisavos por la puerta grande, asaltando lo más alto del escalafón de las mejores terceras cuando el reloj, el resultado del Curazao - Costa de Marfil y la polémica arbitral parecían condenarlo. Le bastó un zarpazo de Gonzalo Plata en el tramo final. Un tanto que en Nueva York valió más que el oro para dar la vuelta a un partido que se le puso cuesta arriba desde el minuto dos.
La Tri remontó a una Alemania en horas menguantes en este Mundial, viendo como su etiqueta de posible candidata ya es un abrigo que le queda grande. Sonaba el 'sí se puede' en las gradas ecuatorianas, conscientes de que la clasificación exigía una doble condición: ganar y que Curazao puntuara en el otro frente. Y enfrente, una Alemania ya clasificada a la que Nagelsmann apenas retocó.
Tres minutos tardó la Mannschaft en agitar el avispero de La Tri. Wirtz se asomó para asistir a Sané en el balcón del área, quien calibró abajo su disparo como buen producto germano. No iba a estar exento de protestas. Pavlovic había levantado el pie en la disputa previa y Vite reclamó juego peligroso, secundado por todo el bloque. Parecía falta evidente, pero la colegiada Tori Penso concedió el gol ante la incredulidad del banquillo de Beccacece.
El descaro de Yeboah y la valentía de Valencia no terminaban de ganar terreno para La Tri. Tampoco un malentendido entre Tah y Neuer, que el ataque ecuatoriano no supo culminar. Enfrente perdonó Sané ante Galíndez en un mano a mano en el que dejó sentado a su par. Y ese perdón iba a poner patas arriba el grupo E, porque acto seguido Plata fue el más listo de los 22. Su pie fue el oro para Ecuador en una prolongación de Kevin Rodríguez en la que Neuer se quedó con el molde.





