El Sofi Stadium es un complejo deportivo impresionante, destacando por sus accesos, infraestructura y amplitud. Sin embargo, durante el partido entre España y Austria, lo que falló fue lo más esencial: el césped. Este se mostró lento y seco, dificultando significativamente el juego de la selección española.
La percepción desde el estadio era clara: el balón no rodaba con fluidez. A pesar de que España dominó el partido en la primera parte, se encontró con un obstáculo inesperado. Austria permitió el juego de toque de la selección, pero a los jugadores de Luis de la Fuente les costó darle velocidad al juego, no por falta de esfuerzo, sino debido a las dificultades que presentaba la superficie.
La situación experimentó una ligera mejora tras la pausa de hidratación, cuando la FIFA aprovechó para regar el césped durante los dos minutos en que el juego estuvo detenido. No obstante, durante el descanso, el césped no volvió a ser regado.





