La tensión entre la UEFA y la FIFA ha vuelto a aumentar después de que The Times publicara información sobre un proyecto liderado por Gianni Infantino para permitir la entrada de inversores privados en las principales competiciones de la FIFA, incluyendo el Mundial de selecciones y el Mundial de Clubes. La UEFA ha respondido con dureza, acusando a la FIFA de traspasar una "línea roja" que las instituciones encargadas de gobernar el fútbol nunca deberían cruzar.
La UEFA ha hecho un llamamiento a federaciones nacionales, ligas, clubes, jugadores, aficionados y gobiernos para que analicen las posibles consecuencias de una operación de este calibre. Según la información publicada por The Times, la FIFA estaría estudiando la creación de una nueva sociedad para gestionar sus activos más rentables, lo que podría generar importantes ingresos para la organización y sus socios financieros.
La UEFA considera que el fútbol no puede ser tratado como un activo financiero más y cuestiona la falta de transparencia sobre los posibles beneficiarios de la operación. El organismo continental sostiene que "el alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar, especialmente con cero transparencia sobre quién se beneficia económicamente".
El fondo estadounidense Thrive Capital y JP Morgan podrían estar involucrados en la operación, lo que ha generado críticas sobre la posible presión para ampliar los torneos internacionales o aumentar su frecuencia para maximizar los beneficios. La UEFA ha concluido su comunicado con una frase que resume el enfrentamiento institucional: "Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo".




