La crisis en la FIFA ha llegado a la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha salido en defensa de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, justo cuando el edificio institucional del fútbol mundial empieza a resquebrajarse a su alrededor. El detonante llegó horas antes, cuando UEFA, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y la Concacaf publicaron un comunicado conjunto en el que pusieron contra las cuerdas al presidente de la FIFA por un proyecto de reestructuración del calendario mundialista que Infantino lanzó sin el aval de los órganos correspondientes.
La polémica obligó al suizo a retirar la propuesta, pero el daño ya estaba hecho. Las tres confederaciones hablaron de 'ruptura de confianza' y pidieron, sin rodeos, un cambio en la conducción del organismo. Fue entonces cuando Trump decidió mover ficha, escribiendo en su cuenta en Truth Social: 'La FIFA estaría cometiendo un terrible error si, por cualquier razón, llegara a considerar reemplazar al presidente Gianni Infantino. Es fantástico, y acaba de presidir el Mundial más exitoso, cuatro veces más, jamás presentado.'
No es la primera vez que Trump sale al quite por Infantino. Ambos han cultivado una relación estrecha desde la organización del Mundial 2026, que se celebró entre Estados Unidos, México y Canadá. El propio Infantino le entregó a Trump el recién inventado 'Premio Nobel de la Paz de la FIFA' durante el sorteo del torneo, y lo invitó a formar parte de la ceremonia de entrega del trofeo en la final. A pesar de esto, la relación no siempre ha sido de ida y vuelta, ya que en mayo, Trump se desmarcó públicamente de Infantino al criticar los precios dinámicos de las entradas del Mundial.
Pese al respaldo de Trump, la presión sobre el suizo no deja de crecer. Es el momento de mayor fragilidad política que ha vivido desde que asumió la presidencia de la FIFA, con tres de las confederaciones más poderosas del fútbol mundial alineadas en su contra. El pulso entre Zúrich y Washington, de momento, sigue abierto.





