El Barcelona había comenzado la temporada de manera demoledora. Contaba sus partidos por victorias. Y no solo eso: el juego que estaba ofreciendo el equipo de Flick era excelente, con una media goleadora asombrosa. En los ocho partidos oficiales que había disputado, promediaba 4,5 tantos por encuentro. Una barbaridad, teniendo en cuenta que el equipo había renovado en verano la mitad de su delantera.
El parón de selecciones no fue una buena noticia. En primer lugar, porque, sin ninguna duda, interrumpía el excelente ritmo que llevaban los azulgranas. Y, por otra parte, porque esos parones siempre le han pasado factura al Barcelona en forma de lesiones. El historial es extenso. En esta ocasión, aunque no ha sido nada grave, le tocó el turno a Raphinha, que había sido el mejor de los azulgranas en esos primeros partidos.
Sin embargo, a la hora de la verdad, el parón fue simplemente eso, un paréntesis, porque el Barcelona sigue a lo suyo: ganando partidos y, además, haciéndolo con holgura en el marcador. Asimismo, a la vista de lo que se avecina en el calendario, Flick echó mano de las rotaciones. Dejó en el banquillo de entrada a jugadores como Cubarsí, Pedri o Fermín, además del mencionado Raphinha. Pero el Barcelona ya funciona a velocidad de crucero, juegue quien juegue.
No fue el mejor partido del Barcelona, pero este equipo está a un nivel que no necesita brillar para imponerse con facilidad a cualquier rival. Esta vez le tocó al Getafe, un equipo que sabe defender muy bien y que podía poner las cosas muy complicadas. Gordon, que anotó en el primer minuto de juego, y Gabriel Jesús tomaron el relevo de Raphinha, y la tarde fue plácida para los azulgranas.
Una excelente noticia para el Barcelona ahora que el calendario empieza a complicarse. El equipo de Flick tendrá que demostrar que es capaz de rendir al mismo nivel cuando lleguen compromisos de mayor exigencia. De entrada, los próximos tres partidos serán lejos del Camp Nou y no resultarán fáciles, si bien es cierto que el Barcelona está ofreciendo el mismo rendimiento tanto dentro como fuera de casa.
El primer envite será en el campo del Galatasaray. Nunca es fácil ganar en Turquía, pero, a priori, no es el partido más complicado que tienen los azulgranas en las próximas fechas. Después jugarán en el campo del Betis, que está ofreciendo un gran rendimiento en este inicio de temporada. En su estadio, sin ir más lejos, cayó el Real Madrid.
A partir de ahí sí llegarán los compromisos realmente complicados. En primer lugar, los azulgranas viajarán a París para enfrentarse al PSG en el Parque de los Príncipes. Medirse al actual campeón de Europa supone un auténtico reto. Después llegará el gran choque del año: el primer Clásico de la temporada, que se celebrará en el Camp Nou. A la vista de su rendimiento actual, los de Flick no tienen por qué temer a ningún rival.





