El fútbol mundial se encuentra en un episodio de tensión institucional sin precedentes en los últimos años. La AFC, la Concacaf y la UEFA han publicado un comunicado conjunto, firmado por sus presidentes y secretarios generales, en el que lanzan un mensaje directo sobre la gestión al frente de la FIFA. Los firmantes, Salman bin Ibrahim Al Khalifa (AFC), Victor Montagliani (Concacaf) y Aleksander Ceferin (UEFA), junto a sus respectivos secretarios generales, Datuk Seri Windsor John, Philippe Moggio y Theodore Theodoridis, se dirigen a "la familia del fútbol" para reivindicar que el crecimiento del deporte en la última década ha sido fruto de un trabajo colectivo.
La carta se cuida de delimitar qué es lo que no está en discusión. Los firmantes insisten en que su queja no responde a motivos económicos, ni cuestiona el respaldo recibido por ninguna federación, ni pretende revisar decisiones ya adoptadas de forma colectiva, como la ampliación de competiciones o la concesión de los Mundiales de 2030 y 2034. Todas esas decisiones deben mantenerse tal y como se acordaron. El verdadero problema, señalan, es otro mucho más de fondo: la integridad del juego y la de quienes fueron elegidos para dirigirlo.
El núcleo más duro del comunicado apunta a un episodio concreto que ha desatado la crisis de confianza: el intento de vender una participación en la propia Copa del Mundo de la FIFA, calificado por las tres confederaciones como una "profunda falta de juicio" y una ruptura fundamental de la confianza con las instituciones a las que la organización debería servir. Critican además la respuesta ofrecida por la FIFA ante sus vicepresidentes y las 211 asociaciones miembro.
La desconfianza se extiende también al proceso de revisión anunciado por la propia FIFA: las tres confederaciones rechazan que sea el propio organismo quien investigue lo ocurrido, y exigen que cualquier revisión corra a cargo de un tercero completamente independiente. El comunicado cierra con un llamamiento a recuperar la unidad como principal fortaleza histórica del fútbol, exigiendo un liderazgo que esté al servicio del juego y no que busque controlarlo.





