Carlo Ancelotti, con más de 1.400 partidos como entrenador y numerosos títulos en su carrera, sigue rechazando la etiqueta de genio. A pesar de su éxito, Ancelotti se considera un entrenador que ha sabido reinventarse sin dejar de ser fiel a su forma de entrenar. Ha incorporado nuevas herramientas como la inteligencia artificial, los drones y el análisis de datos, pero sigue dando más importancia a la conversación que al ordenador.
En la actualidad, la escena en cada entrenamiento de la Canarinha es una muestra de esta evolución. Un dron sobrevuela el campo mientras registra cada ejercicio desde el aire, y esas imágenes sirven para corregir movimientos y detalles de la postura corporal de los jugadores. Además, el cuerpo técnico utiliza dos plataformas de inteligencia artificial para simplificar el análisis de datos y obtener información útil para preparar las charlas con el equipo.
La gran novedad en este Mundial es el uso de la inteligencia artificial, que no solo se utiliza para analizar al rival, sino también para cuidar a los futbolistas. La psicóloga deportiva, Marisa Santiago, juega un papel importante en la concentración, trabajando con los jugadores para acompañarlos durante el torneo y ayudarles a gestionar la presión y el desgaste emocional. Esto se alinea con la idea de Ancelotti de que un entrenador dedica más tiempo a gestionar personas que a explicar conceptos tácticos.
El control físico de la plantilla también es fundamental para Ancelotti. Los GPS registran las cargas de entrenamiento, mientras que anillos y pulseras monitorizan el descanso y la calidad del sueño. Con toda esta información, los preparadores físicos y fisiologistas ajustan el trabajo individual de cada futbolista y reducen al máximo el riesgo de lesión durante un torneo con apenas unos días de recuperación entre partidos.




