El Oporto está atravesando un reestreno delicado en Champions tras perder sus tres primeros partidos. No podía dejar que ese estado de 'depresión' se trasladase al día a día de la Primeira Liga... y tuvo que aparecer Borja Sainz para aplicar una terapia de choque. Suyo fue el solitario gol de la victoria en su visita a Gil Vicente (0-1) para prolongar su pleno de puntos.
Farioli agitó el once tras la derrota ante el PSV. En especial, en el frente de ataque: Pietuszewski y Samu dejaron su puesto para que lo ocupasen Borja Sainz, titular por primera vez en todo el curso, y André Silva. Gabri Veiga, como suele ser habitual, formó en el centro del campo junto a Froholdt y Pablo Rosario.
Borja Sainz tuvo en sus botas el 0-1 cuando apenas habían transcurrido seis minutos. La cayó un balón sin oposición dentro del área... pero se entretuvo a la hora de controlar y Lucao estuvo rápido para achicar. No se arrugó Gil Vicente y, con Santi García al mando de las operaciones, le llegó a 'robar' el balón al Oporto y comenzó a coleccionar disparos.
Ninguno de sus siete disparos le obligó a intervenir a Diogo Costa. Ahora bien, la realidad es que los de Farioli se mostraron tremendamente incómodos durante toda la primera parte. No están acostumbrados a que en Portugal les vayan a 'morder' y presentaron numerosos problemas para construir. De hecho, tras aquella primera de Borja Sainz, no volvieron a probar a Lucao hasta el descuento con un 'cabezazo' sin mayores dificultades a la salida de un córner.
Gabri Veiga, que acabó con molestias, dejó su puesto en el centro del campo a Hwang In-beom y, nada más ponerse el balón en juego, a André Silva le cayó un balón en el área que mandó a la jaula. El VAR, sin embargo, alertó al colegiado de una posición antirreglamentaria de Borja Sainz en el origen.
Cumplida la hora de partido, Farioli retiró al propio André Silva para ubicar a Samu como punta de lanza. Su mera presencia a la hora de cargar el área ya supuso un incordio para la zaga de Gil Vicente. No habían pasado ni cinco minutos desde su entrada al césped cuando atrajo marcas en un centro lateral de Froholdt que Borja Sainz recibió libre de marca en el segundo palo. Tuvo tiempo para controlar y no perdonó para darle tres puntos más al Oporto.
Tuvo que estirarse Diogo Costa en la recta final del choque para quitarse de encima un disparo lejano de Murilo que también había probado mediada la segunda parte. Gil Vicente, sin embargo, terminó de claudicar con la expulsión por roja directa que vio Elimbi Gilbert a cinco minutos para el final. La historia en Champions es muy diferente. Pero, en Portugal, no hay quien pueda con este Oporto.





