Si el primer partido entre Israel y la República de Irlanda disputado en Hungría estuvo empañado por la polémica que rodea a la posición política de ambos países, el que disputarán mañana en territorio serbio no será menos... con Munuera Montero como árbitro.
Finalizadas las preguntas por parte de los medios locales, Heimir Hallgrímsson, seleccionador de la República de Irlanda, se revolvió ante los periodistas israelíes. Uno de ellos le exigió que ofreciese una opinión sobre el ataque a un piloto que viajaba de Dubái a Tel Aviv por parte de su propio compañero de cabina.
Más adelante, otro periodista también le preguntó acerca de los episodios racistas protagonizados por los jugadores irlandeses ante los de Israel en el anterior partido. Dicha profesional se negó a soltar el micrófono cuando así se lo requirieron, tal y como informa BBC, y, en ese mismo momento, la rueda de prensa fue cancelada.
Kieran Crowley, director de comunicación de la federación irlandesa, tildó dichas acusaciones como "completamente falsas". Todo, después de que también denunciasen agresiones verbales por parte de los aficionados de Israel sobre Adam Idah.Por su parte, el responsable de comunicación de Israel comentó en la posterior rueda de prensa que, de momento, no ha presentado ninguna queja formal ante UEFA, pero "lo pensará después del partido de mañana". Ran Ben-Shimon, seleccionador israelí, se limitó a centrarse en lo que suceda en el terreno de juego y "obtener un buen resultado".





